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27 Dresses | Privado

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Mensaje por Invitado el Vie Abr 08, 2016 5:15 am
27 Dresses


14:05 horas.
Bridal reflections.
Sábado, 9 de abril.


El burbujeante sabor del champagne hacía cosquillas en la garganta de la brasileña, tan desacostumbrada al sabor del alcohol en su paladar, y sin embargo no dudó en empinar la copa contra sus labios para terminarse aquel dorado líquido. Estaba nerviosa y entusiasmada; más entusiasmada que nerviosa… tal vez. Ella y su fiel acompañante, su gemelis del alma y su invaluable dama de honor, se encontraban en un apartado privado de una exclusiva tienda de vestidos de novia en la quinta avenida a la que solo podías acudir con una cita que tenías que pedir con dos meses de anticipación; afortunadamente habían cancelado una a última hora y la rubia había podido tomar aquel lugar, de lo contrario hubiera tenido que deambular por todo Nueva York en busca de algún otro lugar adecuado. —Tengo miedo, gemelis. —confesó, dedicándole una mirada angustiada a la francesa. Depositó la copa vacía en la mesa que tenía aún lado antes de levantarse del cómodo sillón en donde se encontraba esperando para dirigirse al probador, en donde la esperaba el primer vestido de novia que se pondría aquel día. El primer vestido de novia que usaría en toda su vida, de hecho. Le temblaban las piernas, cual Bambi cuando recién comenzaba a caminar.

Se mordió ligeramente el labio inferior en cuanto vio el vestido colgado frente a ella; un cosquilleo nació en la boca de su estómago que terminó por extenderse al resto de su cuerpo en cuanto se vio enfundado en él. Acarició la tela de la falda con la yema de sus dedos mientras la amable asistente terminaba de ajustar el vestido, abrochándolo en su espalda. Regresó, con los nervios a flor de piel, al lugar en donde había dejado a Fleure; esperaba que la morena no se hubiera terminado ya la botella de champagne y empezado a realizar alguna locura, al menos no sin ella. —Y, ¿qué tal? —preguntó mientras se colocaba frente a la hilera de espejos que la hacían poder apreciarse desde diferentes ángulos; Évy se quedó sin habla. Ojalá pudieras estar aquí, papá, pensó.

Giró levemente su cuerpo, para poder apreciar aún mejor su figura de perfil; la rubia distaba totalmente de ser una chica vanidosa y cuando alguien le decía que se veía bonita ella no dudaba en llevarle la contraria, pero en aquel momento no negaría la verdad de que se veía radiante aunque… —No sé, este no es mi vestido. —murmuró. —¿No crees? ¿O tú qué piensas? —agregó enseguida. Ladeó su cabeza levemente antes de llevar sus orbes hasta su amiga; Évy se sentía perdida. ¿Cómo se supone que sepa que es el vestido adecuado? ¿Y si nunca siento ese no sé qué que se debe de sentir? ¿Y si no hay ningún vestido adecuado para mí? ¿Y si el que escojo no le gusta a Sten? De repente comenzó a sofocarse, tambaleándose sobre su propio eje y sintiendo que podía desmayarse en cualquier momento.


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Mensaje por Fleure S. Cartier el Vie Abr 08, 2016 7:23 pm
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—Diablos, esto sabe más delicioso que el borbón con lima y miel...—
Murmuró segundos antes de terminarse el liquido de su copa, optando por servirse un poco más, eso sin perder el estilo para que una de las mujeres que les atendían aquel día le mirara como si fuese la amiga borracha de la novia. No lo era, culpable o no, sus nervios estaban sencillamente por los cielos y ella no era la que contraería nupcias. Aquella rubia que ahora estaba incluso más nerviosa que ella se había convertido en una de sus mejores amigas junto con Lyra, puestos que la castaña siempre mantenía cerrados. Se removió ligeramente en su asiento al escuchar la canción de fondo, ampliando con ello su sonrisa. Venga, estaban ahí para divertirse y eso haría.

Su sonrisa se ensanchó aun más cuando vio a su gemelis salir del probador. Diablos... —Te ves hermosa... Ay— Exclamó antes de levantarse a mirar mejor el vestido. Parecía una princesa de cuentos de hadas, tal y como esas peliculas que veían en sus reuniones en el ático de fraternidad. —A mi me gusta mucho, pero tal vez no sea el indicado. ¿Qué tal si vas a ver otro modelo más?— Aconsejó mientras intentaba levantarse del mullido sofá para darse una vuelta y desentumir sus piernas. —Yo le doy un siete de un diez.— Complementó volviendo a beber un poco de su copa. El alcohol caro desde un inicio se había predicho que no era lo suyo, pero vaya que aquel si sabía delicioso, así que tal vez estaba a punto de cambiar de opinión. Claro, si aquel gusto le salía caro no tenía que vender un riñón.



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Mensaje por Invitado el Dom Abr 17, 2016 6:59 am
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14:05 horas.
Bridal reflections.
Sábado, 9 de abril.

La rubia tomó una gran bocanada de aire para poder mantener el control de la situación. Tranquila, no te desmayes, simplemente inhala y exhala. Hizo caso a su propio consejo mientras recuperaba la estabilidad; había cerrado sus ojos en lo que se recomponía y cuando los abrió y volvió a verse en aquel vestido supo que no era el indicado. Le falta ése no sé qué que debería de hacerme sentir. No era una experta en cuanto al tema, de hecho nunca antes había sido cercana a temas nupciales en su vida pero sabía que el vestido debía de tener algo que la hiciera sentir especial. —Quiero probarme otro. —murmuró, tomando así el consejo de la francesa. —Tiene que ser uno que valga diez de diez, ¿cierto? —le dedicó una sonrisa antes de desaparecer en el probador.

Le tomó más tiempo el quitarse el vestido que traía que ponerse el nuevo; para empezar, el color no le parecía en absoluto el indicado pero la dependienta intentó probar algo diferente al ponerle aquel vestido (diez). Apenas regresó y se vio frente a los espejos no pudo evitar el dejar escapar una carcajada. —Definitivamente no. —expresó al instante, mirando de reojo a la morena detrás de ella. Además, juraría que no acentuaba su figura como debería; Évy bien sabía que no contaba con el cuerpo más curvilíneo pero aquel vestido la terminaba dejando mal parada. —Otro. —

No tardó en reaparecer con un nuevo vestido (ocho), que casi la hace sentirse como si no trajera nada encima. —Por la reina de las hadas, ¿este no es demasiado transparente? —de repente se sintió la novia más quejumbrosa de Nueva York.


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Mensaje por Fleure S. Cartier el Vie Abr 22, 2016 3:08 am
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Sería difícil encontrar ese vestido diez de diez que la rubia buscaba con esmero. No es que la francesa quisiera ser pesimista, menos en esa ocasión, pero no confiaba en que en una sola tienda pudiesen obtener la prenda perfecta. La señorita que atendía al par de amigas le mostró a Fleure una paleta de distintos tonos así como las diferentes texturas de las telas con las cuales estaban diseñados sus más exclusivos vestidos que fácilmente podían costar un año completo la hipoteca del lugar en donde ahora vivía. Curveó sus labios en una media sonrisa, intentando seguirle el paso con la información que le brindaban, claramente perdiéndose en el proceso.

Al escuchar a Évy salir de los vestidores, miró el vestido que traía puesto y sin pensárselo tanto, negó rápidamente. No, aquel vestido era más feo que el que ella recibió de regalo de navidad hace ya dos años; prenda que terminó incinerada en un cesto de basura. —Es terriblemente feo — Señalo con una mueca de horror, acercándose así a uno de los aparadores cercanos para buscar uno más acorde al evento. —¿Qué tal este?— (catorce)Preguntó mostrándolo por lo alto para que pudiese verlo desde la lejanía. Ese le iría de maravilla.  



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Mensaje por Invitado el Vie Abr 22, 2016 4:46 am
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14:05 horas.
Bridal reflections.
Sábado, 9 de abril.

—Es azul. —habló desde su lugar, dando por respuesta lo que era evidente a la vista. La verdad era que la rubia no se había imaginado a sí misma contrayendo nupcias con un vestido que no fuera del impecable y característico tono blanco para las novias aunque aquel azul era de un tono encantador que seguramente le iría bien. Además, ya se había probado uno que asemejaba el color del lodo así que aquel no le iría tan mal. —De acuerdo, y quiero que tú también te pruebes vestidos de dama de honor. —agregó, buscando con la mirada a la joven muchacha que las atendía, quien enseguida asintió y le ofreció uno (seis) a la francesa.

La brasileña regresó danzante hasta el probador y no tardó en volver a salir ataviada ahora con aquel vestido que su amiga le había mostrado apenas instantes previos. —Es lindo. —ladeó su cabeza y giró sobre sus talones para dar una vuelta sobre su propio eje. Ah. Era lindo, sí, pero no había nada más allá que la hiciera entusiasmarse al respecto. Suspiró, negando ligeramente con la cabeza. —Quiero probar otro, ¿tal vez algo con más volumen? —sonrió, encogiéndose ligeramente de hombros ante su petición al momento en que su adorada gemelis salía del probador con el vestido que le habían enseñado.


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Mensaje por Fleure S. Cartier el Miér Mayo 04, 2016 6:27 pm
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—El azul viene de moda — Fue lo primero que se le vino a la mente cuando la rubia respondió a su opinión, aunque a ciencia cierta no sabía si ese color era la tendencia del año o si simplemente era aquel gusto que la francesa le profesaba al color. Claro que a ella no le hubiese importado casarse con un vestido azul o con un disfraz de dinosaurio, de ambas formas era feliz así que mientras la ex Sigma Mi estuviese cómoda con su vestimenta nada más importaría. Frunció el ceño al escuchar que ella también tenía que probarse alguna prenda, pero su cara fue un bello poema cuando miró el color de la prenda. ¿En serio tenía que hacerlo? Sin más opciones, jadeó mientras arrastraba los pies al vestidor como una cría.

—Eva, matame— Le gritó por detrás de la suave cortina que separaba el pequeño cuarto y la intemperie, acomodando la falda del vestido. —Odio el rosa, ¿No tendrá algo más... oscuro?— Cuestionó a la mujer con una mueca antes de mirar a su mejor amiga, la cual a su parecer se veía más hermosa que el primer vestido. —¿Qué tal si te pruebas el de aquel maniquí?— (dieciocho) Le señaló al mirar que probablemente ese podría gustarle gracias a lo que exigía. dándole un ultimo vistazo antes de mirarse en el espejo y dar una pequeña vuelta. No estaba nada mal el modelo, pero definitivamente ese color no era para ella.



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Mensaje por Invitado el Miér Mayo 11, 2016 1:08 am
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Una hora y media + 5 copas de champaña más tarde.

Évy se sentía derrotada, se encontraba recostada contra el sofá entre metros de tul mientras terminaba su quinta copa de champaña, ¿cuántos vestidos se había probado hasta ese momento? Ella podría jurar que habían sido cientos aunque el número real rondara los quince; no lograba entender a esas novias, las cuales veía en sus programas favoritos de h&h, que mencionaban haberse probado más allá de cincuenta vestidos aunque al mismo tiempo comenzaba a comprenderlas puesto que la brasileña seguía sin encontrar el que sería el ideal. Fue entonces cuando la chica que las atendía le mostró un hermoso vestido rosa (veinte), la rubia inhaló fuertemente para renovar sus ánimos y se levantó en dirección al probador mientras observaba cómo llevaban otro vestido (siete) para la francesa. —Estoy segura de que ése color te irá mejor. —

El brillo en sus ojos denotaba la felicidad que sintió en el instante en el que sus orbes encontraron su reflejo. —Me encanta. —giró sobre sí misma, sintiéndose feliz y segura de que finalmente había encontrado el vestido indicado. —Y tú te ves preciosa. —sonreía mientras llevaba su mirada hasta su amiga. —Y creo que juntos combinarían bien, ¿no? —por su mente apenas comenzaba a imaginarse la paleta de colores, que tal vez no agradaría del todo al novio, cuando un ajetreo al frente de la tienda llamó su atención.

Al ver a los hombres encapuchados un escalofrío recorrió su columna, su mano se estiró hasta aferrar el brazo de su amiga y tiró de ella en un movimiento inconsciente. —Tenemos que irnos. —su voz tembló de la misma forma en que su cuerpo había comenzado a hacerlo. En el fondo de su pecho ella sabía que la buscaban a ella; tal vez había sido demasiado tonta al quedarse en la ciudad y continuar con su vida sin pensar en que el asesinato de su padre no había sido un hecho al azar. —Por favor... —musitó, con súplica en sus ojos.


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Mensaje por Fleure S. Cartier el Miér Mayo 18, 2016 8:12 pm
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En algún momento de la tarde se sintió mal por su amiga. Era complicado el encontrar un vestido perfecto para cualquier ocasión y más si esa ocasión era un compromiso de vida tan importante por el que atravesaba. A Fleure no le gustaba andarse con tintas buscando entre kilos de telas una pieza que se adecuara a su gusto o color de piel, siempre tomaba el primero que se viese agradable a la vista y que el color le gustara. Sencillo, sin más problemas en el camino, solución encontrada. Pero era una fecha especial y esa opresión en el pecho por no ser de gran ayuda para la rubia permanecía latente. El tiempo pasaba y las copas de champagne caro se iban acumulando en su cuerpo, comenzando en esos momentos a sentir como la temperatura de pronto se elevaba. De seguro apagaron el aire acondicionado. Y para su mayor comodidad, se había puesto sus zapatos sin tacón que había traído desde un inicio para no molestarse más en probarse zapatos altos.

Asintió cuando la mujer le dio una nueva prenda, esta vez con un drapeado en el pecho y un gran color granate a la vista... ¿O coral? ¿Naranja fuerte? —Definitivamente este me gusta muchísimo más —Aceptó con un asentimiento y una sonrisa amplia, cuando sin esperarlo se embelesó con la prenda que la rubia mantenía sobre su cuerpo. —Es precioso... ¡Es el indicad..!— No terminó de mencionar todas las palabras que pasaban por su mente en esos instantes, gracias a que un ajetreo en la entrada del lugar la sacó de su repentina concentración. Las mujeres que les atendían corrieron sin esperar a que ellas les siguieran el paso, a lo que Fleure asintió inmediatamente a la petición de su mejor amiga y tomó su bolso antes de jalarla del brazo y salir corriendo al pasillo contrario a donde se habían distribuido las dependientas del negocio. —Mi auto está a unas cuantas cuadras atrás de este lugar,  tal vez si esto tiene una puerta trasera o algo así podemos salir sin que nos vean...— Murmuró entre dientes sin dejar correr, soltándole el brazo para tener un poco más de agilidad. —Vamos Eva...— Apresuró buscando entre aparadores alguna señal de una puerta de emergencia, cuando sin esperarlo, las detonaciones se dejaron escuchar.  



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Mensaje por Invitado el Lun Mayo 23, 2016 5:04 pm
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Con qué facilidad pueden ser evaporadas las emociones humanas para ser sustituidas por otras tan opuestas a las de un principio; el miedo invadía el cuerpo de la brasileña, habiendo arrasado a su paso con la emoción y felicidad que sintió al momento de verse en el espejo. Mirror, mirror on the wall, who's the fairest of them all? Évy se habría comparado con la mismísima Blancanieves, la princesa de aquel cuento de hadas que tanto le gustaba —aunque no fuera su favorita—, cuando dio una vuelta sobre su propio eje al contemplarse. Ése era su vestido, estaba decidido, aunque las palabras para confirmarlo nunca lograron salir de sus labios y ahora el miedo la recorría con desdén, haciendo temblar su propio cuerpo.

Intentaba correr detrás de la francesa, sosteniendo el vestido con sus manos en un apuro porque le dejara de estorbar; para cuando las detonaciones se escucharon la rubia pensó que aquel sería su fin, casi hasta podría jurar que comenzaba a ver su vida pasar frente a sus ojos, fue entonces que una de las dependientas las llamó, indicándoles y apresurándolas hacia la salida trasera de la tienda. Le agradeció a la chica, sin percatarse hasta ése momento que lágrimas silenciosas comenzaban a descender contra su mejilla, mientras tiraba del brazo de su gemelis para poder salir a la calle… que resultó ser un estrecho callejón.

Sus zapatillas fueron olvidadas a conciencia a mitad del camino hacia la calle principal. —¿En dónde está tu auto? —preguntó con los nervios desbordándose por cada una de sus palabras.



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Mensaje por Fleure S. Cartier el Jue Jun 02, 2016 5:00 am
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Si a la francesa le preguntaran su sentir en esos momentos, inmediatamente respondería: Nada. Meses atrás se hubiese aterrado ante la idea de tener a unos hombres, que a como veía las cosas, iban detrás de la cabeza de su amiga. Las pistolas en mano, las detonaciones resonando en su cabeza, el fuerte olor a pólvora colándose entre sus fosas... Pero ella no parecía mostrar un ni un ápice de nervios o descontrol. Por increíble que le pareciera, estaba ligeramente acostumbrada a ese tipo de cosas desde unos años atrás. Los hechos en su vida después de momentos inoportunos le habían enseñado que tenía que ser fuerte y justo en esa situación, tener la cabeza y sangre fría para reaccionar adecuadamente. Miró por encima de su cabeza para ver el callejón. La salida era la que daba a su automóvil, más sin embargo podía intuir que de ese lado también estarían los hombres esperando a que salieran más victimas y detenerles. Sin más, colgó las correas de su bolso por encima de su cuello y sin prevenir, sacar la 9mm automática que guardaba celosamente en el trozo de cuero. Le hizo una señal para que mantuviera silencio y quitando la seguridad alzó su brazo para apuntar y así ir despejando el área. Todo era preventivo solo en caso de que alguien se atreviera a acercarse y hacerles daño.

—¿Ves ese edificio de atrás? Observa con cuidado, eso parece ser una escalera pero necesitarás saltar un poco para alcanzarla. Ve, hazlo, yo te cubro las espaldas.— Le ordenó entre murmullos sin perder de vista la entrada sur del estrecho callejón. El edificio contiguo solo estaba a unos cuantos metros al norte, con suerte alcanzaría y sus planes saldrían a la perfección. Tal vez refugiarse ahí hasta que el peligro o la policía llegaran y así poder irse a casa a reirse de la situación... o prepararle uno de sus famosos té para aminorar los nervios.  



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