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Cheap Thrills ▲ SB.

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Mensaje por Fleure S. Cartier el Jue Mar 17, 2016 2:54 am

Cheap Thrills



Elementary Bar & Grill • Febrero, 2015 | Flashback. • 20:00 pm.


"Come on, come on, turn the radio on
It's Saturday and I won't be long
Got to paint my nails, put my high heels on
It's Saturday and I won't be long" —Sia.


No tenía otra opción. Si hubiese sido más inteligente quizás aquello no estuviese pasando y ella no estaría ahí en ese lindo vestido negro aparentando ser la mujer más desesperada del mundo por conseguir pareja o un jodido perro el cual le siguiera el paso en esas fechas. Aquel idiota pagaría después por haberla inscrito en aquella cita múltiple con un hombre que en su vida había visto. No le quedaba más, tenía que hacerlo, una apuesta era una apuesta. Giró su muñeca en busca de su reloj, esperando en el lindo recibidor de Elementary, un recurrido bar con restaurant en Manhattan. Suponía que aquel estúpido concurso de citas a ciega organizado por un programa de radio daría comienzo en menos de diez minutos, más sin embargo pedirle a la francesa que se retrasara como la mayoría de los americanos era casi imposible. Ahí estaba ella, puntal, completamente arreglada y con el móvil en la mano teniendo en face time al más grande idiota del mundo. —Si me matan o secuestran en este lugar tan fino, te vas a arrepentir, Vincent. Te lo aseguro. — Amenazó con un toque gélido en su voz antes de finalizar la llamada y volver a mirar el reloj, alzando su vista para ver por la ventana como el aire comenzaba a soplar con fuerza, augurando una pronta lluvia en la zona.

Cinco minutos después, una joven de cabello pelirrojo se acercó a ella para aplicarle en su prenda un botón en el cual un llamativo "Hola, mi nombre es: " aguardaba para agregarle sus respectivos datos y así finalizar el registro. Mordió su labio pensando su siguiente movimiento. ¿Qué mas daba? No volvería a ver a nadie de ese lugar, así que... ¡Chan! La sonrisa que se extendió en su rostro era sublime. ¿Se metería en problemas por eso? Esperaba que no.  Suspiró, apresurando su paso para al fin ingresar al restaurant y encontrarse con un grupo de chicas delante de ella, al parecer solo serían un pequeño grupo de cuatro personas. ¿Socializar o no? vaya dilema.  Fleure estaba completamente segura de que aquella noche sería la peor de todas, pero, si lo pensaba un poco mejor y escuchaba su voz interna, no sabía si realmente las personas que les presentarían en lo que al parecer serían turnos rotativos; marcarían un rumbo en su vida. Rogaría a los Dioses todo lo que pudiese para que no fuese así y que no le tocara un psicópata como cita. Pero claro, la suerte realmente nunca le sonreía. —¿Viniste a la fuerza o la desesperación por no pasar este San Valentín sola te atacó? —Preguntó con una ligera risa a la primera que se encontraba delante de ella, alzando su mano para saludar a la que parecería sería su compañera de suplicio. —Hola, soy Dory.— Saludó con una amplia sonrisa. Si no sería la mejor noche de su vida, al menos si socializaría con su mismo género, siempre venía bien un poco de ayuda femenina para cualquier caso.

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Mensaje por Invitado el Vie Mar 18, 2016 1:49 am

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Elementary Bar & Grill • Febrero, 2015 | Flashback. • 20:00 pm.

Ahí estaba ella. Su cuerpo estaba apoyando contra la barra mientras en su mano sostenía una flauta de cristal que contenía vino Rosé. Sabía que iba a necesitar tener su cuerpo lubricado si quería continuar adelante con esta estupidez de la cual nunca fue notificada. Sus compañeras de trabajo pensaron que sería una estupenda idea inscribirla en un tonto concurso de citas del que habían escuchado en una radio, era la única soltera del grupo y estaban desesperadas por conseguirle un novio pero ella no quería. No le entusiasmaba para nada la idea, esto era peor que las citas a ciegas. Se sentía como un pedazo de carne que fue lanzado a una jauría y que en cualquier momento sería la presa perfecta para alguien. En los pocos minutos que tenía de estar esperando "pacientemente" a las otras, más de alguno se le acercó para ofrecerle una copa pero ella los cortaba al instante. No estaba con el mejor de los ánimos para lidiar con un borracho que sólo busca cama. Además, los pantalones de cueros que Susan le hizo usar no ayudaban tampoco. Mañana que la viera en el periódico se las arreglaría con ella y nada bonito será.

El organizador de las citas exprés se le acercó para avisarle que todo estaba listo. Su cabello rojo le recordaba a los duendecillos que se encuentran al final del arcoíris. Sorbió el último trago de su Rosé y se tomó un momento para componerse; revisó su cabello en la pantalla de su móvil, alisó su blusa de holanes y puso su mejor sonrisa para conocer a las otras chicas que se prestaron a participar de este chiste. Hizo su entrada al restaurante y la imagen que tenía de frente no decepcionó, era una de las cinco víctimas de este juego. ¿Quién en su sano juicio se prestaría a algo como esto? Acomodó sobre su blusa el botón que leía el nombre de Anna Molly. Los de Incubus no se molestarían por haber tomado prestado el nombre de su canción. ―Se puede decir que tengo amigas que me aprecian mucho.― Contestó a la chica de cabello castaño y suspiró resignada como si fuese lo peor pero luego le sonrió, dándole la mano también. ―Mucho gusto, Dory, soy Anna Molly.― Se presentó pronunciado su nombre en un auténtico acento sureño. Ni los muchos años que vivió en Chicago, lograron borrárselo. ―¿Tú como terminaste aquí?―Le preguntó con una evidente curiosidad. Seguramente tenía una justificación similar a la suya, ya que no creía que haya aceptado venir por voluntad propia. Aunque si algo bueno resultara de toda esta payasada, es que podría hacer una nueva amiga. Los chicos no importan tanto.
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Mensaje por Invitado el Sáb Mar 19, 2016 12:15 pm

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Elementary Bar & Grill • Febrero, 2015 | Flashback. • 20:00 pm.

"Ya estoy en Elementary. Te espero adentro" deslicé el dedo sobre la tecla "send", guarde el móvil en la cartera y entre. Vivía de las apuestas y por supuesto esta era una de esas. Había escuchado la publicidad en la radio mientras intentaba ordenar mi habitación, un gran suplicio a decir verdad, demasiada ropa, libros y chucherías expandidas por todo el lugar. Luego se lo comenté a Ophe, sumándole el "A que no te atreves" al final de la oración. Aquella ni lerda ni perezosa dijo que si al instante y llamé. Ambas iríamos a ese lugar a ver con que nos encontrábamos. A mi me entusiasmaba la idea, no por los chicos a quienes pudiera conocer, eso lo podía hacer en cualquier momento o bar, sino por el ambiente y el estilo de juego planteado. Algunos realmente no sabían en que ocupar su tiempo, y yo me divertía con cualquier cosa que se presentara, no así mi jefa y amiga Ophelia que no estaba demasiado contenta con la situación. Pero ella llevaba las de ganar, quedar dividida en dos partes si perdía no era algo que me hiciera muy feliz, ella definitivamente sabía que pondría todo el empeño en ello.

El ambiente me gusta, no esta demasiado decorado o haciendo alusión a una cita realmente y eso es bueno. No es grato que se note demasiado que uno puede estar solo o hasta desesperado por conseguir algo o alguien, así fuera solo por una noche. Mi lugar predilecto siempre es la barra por lo que sin pensarlo caminé hacia allí lo mas sutil posible, con mis tacones negros y aquel vestido azul al cuerpo que alguien me obsequio en mi cumpleaños. -Un daikiri de fresa, por favor- pedí, girando a voltear a las dos muchachas que ya se encontraban allí. Al parecer no faltaban muchos de llegar, ¿los hombres ya estarían dentro? Esperaba que no fueran impuntuales, que para eso ya estamos las mujeres. Logre escuchar lo último de la conversación de ambas y me acerque -Cupido no puede ver gente sola en estas fechas. Nos rastrea como el FBI- les sonreí -soy Elsa, una aventurera mas- el mesero me dio el vaso y bebí un largo sorbo -El príncipe azul mojó sus pantalones y fue donde su mamá, nos toca ir a ver sapos de vez en cuando- me encogí de hombros ampliando la sonrisa, era normal que jugara con eso, no creía realmente que alguien pudiera desear un príncipe como el de los cuentos de Disney menos aun en un lugar como ese. No sabía que opinaban ellas, pero yo ya estaba disfrutando del momento. Me daba risa, mucha risa toda la situación.
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Mensaje por Invitado el Sáb Mar 26, 2016 12:45 pm

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Elementary Bar & Grill

Desafiante, un mechón de cabello rubio volvía a enredarse bajo la solapa de su sombrero. No era un curvatura natural, es más, contrastaba fuertemente con el liso del resto de la cabellera, realzando dudas del origen. Desastre que utilería no tuvo el tiempo ni la delicadeza de arreglar cuando, una hora atrás, había entrado gritando en busca de una peluca rubia o pelirroja. La emoción de que Emanuela aceptara la apuesta no le dio tiempo de analizar todos los factores asociados en la ejecución, siendo el principal, como siempre, el proteger su propia reputación. Claro, estaba decidida a arremeter con fuerza contra la idea de San Valentin de que existía un alguien perfecto para cada uno, con quien ser monógamo y toda esa mierda capitalista, no por ella si no por Ema, quien era demasiado joven y bella para hacerse éso; y en esa bandera de lucha gastaría cada uno de los recursos que estuvieran a su alcance, incluso los más patéticos. No estaba a favor de aquella clase de citas, le parecían vergonzosas y poco productivas, pero cómo rechazarlo cuando su amiga salía con la idea así sin más, cuando el universo parecía confabular a su favor para demostrar que los perfectos no existían.

Sin embargo, con el prestigio le entraban los cuestionamientos. La pequeña fama que había alcanzado en su tiempo trabajando en el medio del espectáculo no era algo que estaba dispuesta a perder, menos aún por asociación a realidades tan bochornosas como el speed dating. Consideró acomodarse por horas en maquillaje hasta que tuviera aunque sea una nueva nariz protética, pero el poco tiempo que tenía le jugó en contra y sólo logró tomar una peluca rubia lisa, un sombrero y lentes de sol.

Pasó sus dedos por el pelo falso, arreglándolo hasta que el reflejo en el pequeño espejo que cargaba consigo le agradara lo suficiente para salir del taxi aparcado fuera de Elementary. Adentro, todo, por pequeño que fuera, le parecía demasiado. Demasiada gente, demasiado alegre, demasiado expectante. Caminaba intentando ver a todos y a nadie al mismo tiempo. Deseaba encontrar a Emanuela y terminar rápido, pero tampoco quería ver demasiado a alguien para atraer atención. La eterna ironía de no querer ser vistosa le haría reír hasta días más tarde. Una pelirroja que encabezaba la lista de los demasiados paró su marcha para entregarle un botón, que tan pronto como lo tuvo en su mano lo guardó en el bolsillo del abrigo. Lo del nombre no le parecía una prioridad.

Vislumbró su figura en la barra, como era de esperar. Al acercarse alcanzó a capturar parte de su presentación con otras chicas, a lo que no pudo más que rodar los ojos.

¿Elsa, enserio?¿Entrarás en plan Libre soy al salón?―dijo colocándose a su costado. Escaneó el botón de las otras dos chicas. A contrario de sus pensamientos, el nombre ahora se posicionaba como una primera necesidad. ―Vay Yaina, un gusto―extendió su mano, sin rastro de vergüenza en sus gestos. Ella también podía cargar con un nombre ridículo si así quisiese.

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Mensaje por Fleure S. Cartier el Dom Mar 27, 2016 3:04 am

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Una sonrisa amplia se apoderó de sus labios antes de permitirse tomar una bebida que uno de los meseros le ofrecía. Mango y fresa... Nada mal para comenzar. Prefería mil veces lo tradicional, pero no podía quejarse cuando estaba un poco mas tensa de lo normal. — Anna Molly, Elsa y Vay...un placer conocerles —  Contestó antes de saborear los nombres como si fuesen completamente desconocidos, expulsando con ellos su vibrante acento francés. Ahora que escuchaba sus nombres, reconocía que quizás se pasaba al darles un nombre falso y darse a conocer como la mejor amiga de Marlín. —Mi mejor amigo me ha enviado, nada mal para comenzar el mes más terrible del año. — Sus ojos viajaron al techo mientras se encogía de hombros. Después de todo solo era un rato, podría sobrevivir y más teniendo la compañía de las chicas. Al menos ya no se sentía completamente sola y eso lo agradecía. —¿Son de por aquí? Nunca las había visto. Aunque tu, Vay, te me haces ligeramente conocida.—

Minutos más tarde, la pelirroja les hizo una seña para lo cual Fleure asintió y avanzó en linea recta hasta las distintas cabinas que el staff al parecer tenían preparadas para ellas, todas decoradas con corazones de papel, imagenes de cupido e incluso un par de velas aromáticas adornando la mesa. —¿Acaso esto es Misión Imposible? No me metan en eso, no voy a huir — Exclamó con una mueca altanera. Ni si quiera para las pruebas de su carrera les ponían esas barras para que no se copiara del compañero de a lado. Inmediatamente se arrepintió de haber aceptado tal apuesta. Todos esos colores rosados y corazones rosados comenzaba a abrumarle, todo por el simple hecho de que ese tipo de cursilerias no eran de su total agrado. Si le querían realmente conquistar era tan sencillo como darle esos pequeños detalles que a ella tanto le encantaban y que pocas personas conocían de su verdadero yo; no las cosas estrafalarias o citas en restaurantes de lujo. Claro que ahí nadie había tomado en cuenta su opinión por lo cual ahora solo le quedaba como ultima opción callarse y ser una chica buena. 

—Suerte.— Deseó a las chicas mientras una a una les iban dando sus cabinas personalizadas y les instalaban un micrófono en el cuello de su vestido. —¿En verdad es necesario?— Replicó frunciendo el ceño. Era una mierda, todo eso era una completa mierda y la francesa estaba perdiendo la paciencia, además de la poca privacidad que podía mantener.  Minutos después se limitó a recargar su rostro en su mano y beber con pose aburrida su bebida con una pajilla que había encontrado a un costado. ¿Qué estaría haciendo Évy? De seguro su amiga rubia y compañera de fraternidad tenía una velada más interesante que la suya, para lo cual sacó su móvil y le mandó un snap con su cara de aburrimiento digna de un Oscar. Justo cuando enviaría otra imagen, una figura interrumpió su bobería del día.
 
—Lindos gestos. — Santa mierda, santo papá Rigo, ahora no, por favor. Oh diablos...
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Mensaje por Invitado el Vie Abr 01, 2016 5:02 pm

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Elementary Bar & Grill • Febrero, 2015 | Flashback. • 20:00 pm.

Con un delicado gesto de su mano, saludó a las otras chicas que llegaron para unírsele a ella y a Dory. Las rubias están en demanda, fue lo primero que pensó cuando miró el color de cabello de las otras dos. Sonrió ligeramente mientras jugaba de tin marín con las bebidas que el mesero tenía en la bandeja para ellas y escogió el más colorido que también era el más frío por su consistencia. Le dio un sorbo t chasqueó la lengua degustando los sabores de su trago; tequila blanco, néctar de durazno y agave. La margarita estaba en su punto. ―Un gusto conocerlas chicas, ojalá nos divirtamos mucho esta noche.― Le sonrió a las chicas y alzó su trago, brindando en honor a ellas, por ser valientes al haberse dejado arrastrar en este juego. Todavía no conocía a ninguno de los chicos y ya se los imaginaba de la peor manera; pelo grasiento, suspensores, bolígrafos en los bolsillos y granos en todo el rostro. Diugh. ―Tu mejor amigo debe quererte muchísimo como para enviarte aquí.― Miró a Dory, mordiéndose el interior de sus mejillas lo mejor que podía para no reírse pero fue inevitable, ya que terminó riéndose a carcajadas y pudo jurar que todo el restaurante la escuchó. Se disculpó con ella y sorbió de su trago después de su episodio de risa. ―Crecí en Chicago pero mis padres son del sur y una oferta de trabajo de trajo aquí.― Tenía casi un año de estar viviendo en la Gran Manzana pero seguía siendo una chica de pueblo en la gran ciudad que estaba viviendo el sueño.

Nirvana siguió los pasos de la pelirroja hasta las cabinas que estaban asignadas para cada una. La decoración le recordó cuando Carrie y Miranda celebraron el Día de San Valentín solas en un restaurante en Sex and The City, esto podría ser Nueva York pero no Sex and The City. Ella no tenía a nadie quien la estuviese esperando en casa para darle un poco de sexo. Así que ver tantas decoraciones, recortes de cupidos y oler velas aromáticas le producía una sensación de ansiedad en el estómago. Prefería estar en casa comiendo rollos primavera de Panda Express, rascándole la tripa a su bulldog y mirando Bloody Valentine en el canal de terror. Ya era tarde para desearlo, así que no le quedaba de otras más que seguir la corriente de la noche y acoplarse.

Suerte a ustedes también.― Le dijo a las chicas con una leve sonrisa mientras desaparecía en su cabina, removiéndose en el asiento de cuero para acomodarse. ―¿Piensas grabar esto? ¿Con qué propósito? Y si es así, me niego.― Protestó mirando con desdén a la chica que le colocaba el micrófono en el cuello de su blusa. La organizadora nunca les informó que sus conversaciones serían grabadas o escuchadas por otros. Iba a tener una cita no un interrogatorio con un asesino, lo cual por el lado positivo, sería más entretenido que esto. Resopló aburrida y bebió de su margarita mientras golpeaba el globo en forma de corazón que tenía en frente. ¿Qué tan divertido sería inhalar el helio? Súper divertido pero arruinaría el centro de mesa que muy bonito se veía. Sabría que habría otras personas que disfrutarían más del ambiente rosa que la rodeaba, así que sacó su móvil y se tomó un selfie abrazando la pequeña macetera que sostenía el globo, compartiéndola con sus seguidores de Snapchat. Lo volvió hacer pero esta vez grabó un video contando lo "emocionada" que estaba por su cita a ciegas.

¿De verdad estás emocionada?― Una voz masculina se dirigió a ella y alzó su cabeza lentamente, quedando impresionada por lo que veía. Parpadeó varias veces al intentar formular una respuesta pero al no poder decir nada, asintió tan agresivamente que casi se le parte el cuello. Holy shit. ¿Quién lo dejó salir de su portada de GQ?
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Mensaje por Invitado el Miér Abr 20, 2016 9:53 am

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Elementary Bar & Grill • Febrero, 2015 | • 20:10 pm.

Rodee los ojos al escuchar la voz de mi escéptica amiga -Claro, ¿acaso no lo soy?- le sonreí con malicia al estilo "mi pobre angelito" cuando ideo su plan para desterrar a los ladrones de su casa. De igual modo escuché su presentación y casi se me cae la mandíbula al escuchar su nombre -me estás jodiendo...- dije en un susurro aunque dudo mucho de que me haya escuchado. También acepté aquel trago que ofrecía el camarero. Aceptémoslo, si era bebida, me venía bien casi cualquiera. Alcé mi bebida para brindar con ellas -Por poder terminar la noche sin llamar a la policía- respondí al brindis mirando de reojo a Ophe, entre nosotras podía ser bastante normal que eso sucediera. Me acople a la risa de Ana, era contagiosa y también gracioso el accionar de su amigo -No lo había pensado... para la próxima- dije mas para mi misma, pensando en que podía anotar a mi amiga sola en un futuro -Nosotras trabajamos juntas, e hicimos una apuesta. Ya no recuerdo el premio ni el castigo... pero una apuesta es una apuesta- y alce de nuevo la copa haciendo énfasis a mis palabras. -Soy de por aquí, estudio Biología en la Universidad de NY- comenté antes de beber un poco.

Entré en fila india junto a las demás, mirando el decorado super romántico. Era demasiado cargado para mi gusto, ¿Dónde estaban las cervezas? Definitivamente el premio tenía que ser bueno, aunque el ver a Ophelia lidiando con todo eso ya me era suficiente. Por mi parte, a pesar de que no era lo que mas me gustara en el mundo, estaba un tanto acostumbrada. Mi hermana era muy cursi y ya conocía las tácticas de enamoramiento de sus amigos, igual los de mi hermano "que pesados". Observé cada detalle de las mesas, los arreglos, el resto de la gente -va a ser divertido- codee a mi confidente antes de desear suerte a las otras dos chicas, las cuales me habían agradado desde el inicio.

Me condujeron al cubículo donde por fin conocería al perdedor que tanto como yo quería algo diferente para una fecha tan capitalista y consumista como esa. Intenté mirar hacia el resto de las mesas pero con la luz tenue y tantos carteles y globos era difícil de divisar realmente a los otros participantes -Oye, esto no estaba en el contrato- comenté cuando la pelirroja, de mal modo me colocaba el micrófono. Al parecer no era la única sin saber que se grabaría y ella ya estaba fastidiada. Sonreí, "quieres audio, audio tendrás". Le di unos golpecitos al micrófono -uno, dos, tres, probando. ¿Alguien me escucha? ET llamando a casa- otro par de golpecitos mas. Me aclaré la garganta y aunque corría el riesgo de que otras personas me escucharan comencé a cantar una canción de Gloria Trevi, una de las que mas podía desafinar. No cantaba nada bien y si alguno me estaba escuchando, esperaba que lo pasara muy mal y le dolieran los oídos.

-¿Estamos en un concierto privado? Esa justo no me la se- dijo alguien detrás de mi, el cual sonrió cuando me gire. Por la gran puta, como podía ser posible. -Tranquila, no era tan malo...- tomó asiento al momento que deseaba que un volcán se abriera paso debajo de la mesa y me arrastrara con él. Por mi parte, muda no dejaba de mirarlo. "Vaya suerte la mía"
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Mensaje por Invitado el Dom Mayo 01, 2016 5:33 pm

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Elementary Bar & Grill



Es común, la gente me confunde con Scarlett Johansson todo el tiempo―respondió a la castaña a la vez que ajustaba sus gafas de sol. Como siempre la mentira le brotaba natural, sin inmutar siquiera una arruga de su rostro. Talento que equilibraba lo inútil que era para mantener pequeñas charlas casuales, como lo hacía Emanuela todo el tiempo, como si no le costara ni un poco, como si las palabras y la amabilidad siempre estuviera de su lado. Incluso en aquel instante, en donde ambas chicas no figuraban como amenazas y lo más terrible que podría pasar sería que un confeti en forma de corazón le cayera en un ojo, se las arreglaba para  asentir y mantener una expresión neutral en el rostro. Tomó un vaso, el que se veía más sencillo, bajo la esperanza de que fuera alcohol puro y le neutralizara desde los terminales nerviosos hasta el gusto. Sólo Madonna sabía que clase de patéticos especímenes se cruzarían en su camino aquella tarde.

Es un trabajo aburrido, de esos de oficina. Nada vistoso―se apresuró a agregar esperando que el tema se cambiara rápido. Dio un ultimo trago al seco, al sentir que el revuelo del inicio del espectáculo estaba comenzando―. Romperos una pierna, el show está en marcha.

Se posicionó detrás de su amiga, caminando con una evidente expresión de asco en la cara. Era como si alguien hubiera vomitado corazones y brillantina sin consideración alguna, obviando el glamour y la elegancia que debería tener un restaurante que normalmente cobrara un promedio de ochenta dolares el plato. Rodó los ojos al comentario de Ema, aunque no agregó nada. Sería pésima idea decir que creía que lo más divertido de toda la salida serían los tragos gratis, ya con eso el plan de que la rubia se abriera al mundo se iría al carajo. Tres pasos más y le asignaron un puesto, perdiendo a las chicas y teniendo de vuelta a la pelirroja, que intentaba colocar algo cerca de su cuello.

Hey, no. Aleja tus manos―frunció el ceño, perdiendo la careta de tranquilidad hasta ver que sólo era un micrófono. ―TOC, no me gusta que me toquen, deja, yo me lo pongo―. Tomó asiento en la mesa, jugando con el micrófono entre sus dedos. Paciente, esperó que la pelirroja fuera a fastidiar a alguien más para lanzar el dispositivo al interior de un pequeño florero.

Desde los rusos ya no se puede confiar en nadie, ¿eh?―habló una voz ronca. Castaño y expresión petulante, Ophelia comía a chicos como esos de desayuno. Esperó que se sentara, en una confirmación silenciosa de que ese sería el punto de partida de un fracaso tras otro, y lo único que restaba era poder sacar algo divertido de la circunstancia. Aunque, después de todo, su definición de divertido solía ser opuesta a la de la mayoría. Fingió una sonrisa, sacándose los lentes y estirando una mano en dirección al hombre―Katja Zamolodchikova, un gusta. ¿Siemprre erres así de xénofobo o es sólo la prrimera impresión?―dijo con un cargado acento ruso. Mientras miraba el color de su rostro comenzar a ir a juego con la explosión de rojos y rosados del salón, le daba la razón a Manuela. Quizás podría encontrar la forma de pasarlo bien.

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Mensaje por Fleure S. Cartier el Miér Mayo 04, 2016 7:26 pm

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Elementary Bar & Grill



La francesa se sintió por primera vez avergonzada de lo que sucedía a su alrededor. ¿Dónde estaban los frikis gordos? ¿Los viejos que vivían con su madre? ¿Acaso no habían más chicos universitarios delgaduchos y dientones? No pudo evitar que su cara se mostrara en sorpresa, quedándose callada por unos cuantos segundos. Con extrema lentitud y sin dejar de mirarle, Fleure se aseguró de que su móvil quedara en la mesa y su espalda recta en la silla. ¿Desde cuando tanta educación y rectitud? Carraspeó retomando así su habitual conducta. —Mis gestos son lo mejor del mundo, lo se — Musitó con un deje de altanería, soltando una sonrisa ladina. — Pero venga, toma asiento, no muerdo— Señalo el lugar que quedaba libre frente a ella. Estaba nerviosa, si, tener semejante imagen frente a sus narices no podía pasar desapercibida para nadie; especialmente si la imagen razonaba y tenía una sonrisa increíblemente llamativa.

Los minutos pasaron y la castaña sintió como si realmente solo fuesen segundos. El hombre en cuestión tenía ese toque divertido que indiscutiblemente le gustaba en alguien, pero si había algo que le parecía interesante era aquel tono sarcástico para burlarse de su propia vida, tal y como ella lo hacía en ocasiones, solo disfrutando de las desgracias que marcaban sus vidas en lugar de atenerse con lastima a ellas. Un mesero entró por la puerta para ofrecerles un poco de vino tinto, a lo que Fleure agradeció más relajada y con una breve sonrisa; recordando que tenía un micrófono que aun grababa lo que decía. Resopló.
—¿Por qué estás aquí? — Cuestionó con curiosidad mientras le daba un largo trajo a su bebida. El chico le observó por unos cuantos minutos antes de contarle su experiencia desastroza como pareja, llevándole a tomar medias desesperadas; aunque ella no le creyó. Alguien que daba una buena primer impresión no podía ser de aquellos desesperados que solo buscaban una oportunidad en San Valentín.

Cuando menos lo esperó, el tiempo había terminado y era hora de cambiar de persona. Fleure le terminó de brindar una pequeña sonrisa al susodicho, el cual le pidió su número para intentar salir en otra ocasión, alejarse de toda esa abrumación de tener gente que los grabara o personas que juzgaran aquel evento. La francesa aceptó, escribiendo su número en una servilleta de papel en perfecta caligrafía. —Hasta luego, Dory...— Escuchó que mencionaba, a lo que ella respondió con una carcajada y un asentimiento. ¿Debí de decirle mi nombre real? Tal vez no, no era momento.

Así, la castaña le dio otro trago a su copa mientras esperaba con paciencia a la siguiente víctima de aquellos juegos de la desesperación.

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Mensaje por Invitado el Jue Mayo 05, 2016 10:49 pm

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Nirvana se removía tanto en su asiento, que parecía una colegiala ansiosa por que su prom date la sacara a bailar. De hecho, el día de su prom fue la última vez que le dio un ataque de ansiedad al saber que tendría un rato a solas con un chico y hoy se volvía a repetir después de muchos años. Era algo inevitable, los penetrantes ojos cristalinos del chico la miraban con una fijación, que la hacían derretirse en su pantalón de diseñador y de tener un espero frente a ella, seguramente sus mejillas estarían cogiendo un color carmesí de la vergüenza. Cogió uno de los menús que había a un costado del servilletero y se sopló, echándose un poco de aire. ―Hace calor.― Dijo mirando al chico que tomaba su lugar correspondiente frente a ella. Claramente no tenía calor, el aire acondicionado estaba en lo más bajo posible y si lo hizo, fue porque no sabía cómo reaccionar después de una introducción de pocas palabras.

Antes de que alguno de los dos pudiese romper oficialmente el hielo, la rubia tomó su margarita, dándole un sorbo tan largo que le provocó un brain freeze instantáneo.  Leyó su nombre en la etiqueta que tenía pegada en la solapa de su chaqueta de cuero negra. River. Repitió su nombre algunas veces más en su cabeza, degustándolo, era exótico al igual que su aspecto. Ojos celestes, cabello negro y pómulos por los cuales morir. ―Me gusta tu nombre, River, le hace honor al color de tus ojos.― Sonrió con una sonrisa ladina en un intento por coquetear con él y hacer del ambiente un poco más ameno. Su sonrisa se agrandó un poco más cuando River le devolvió el cumplido con la misma intención. Habían comenzado una plática agradable, ambos haciéndose reír e incluso haciendo muecas de asco, cuando intercambiaron historias sobre sus experiencias más desagradables con insectos. Le hizo recordar la vez que un gusano casi entra por su oído con intenciones de quedarse atascado.

La rubia no sabía que decirle después de haber escuchado la razón por la cual terminó en esto de las citas exprés. Quería decirle que su mujer era una desgraciada por haberlo dejado a él y a sus pequeños gemelos, por irse con un tipo que conoció un día en el parque. ―Si tuvo las agallas de hacerte eso, es porque no es digna de ti pero vele el lado bueno, tienes esta oportunidad para hacer una nueva vida con tus hijos.― Su positivismo le fluía con naturalidad y siempre salía a relucir cuando creía que alguien lo necesitaba, y River no fue la excepción. A pesar de que la conversión alcanzó un punto bajo con la historia del chico, aun así Nirvana logró hacerlo reír con uno de sus chistes picantes para volverlo a poner en ambiente.

Sonó la campana indicando que la cita había llegado a su fin e hizo un puchero cuando se dio cuenta de que su tiempo con él acabó. La pasó tan bien que tenía ganas de agregarle unos cinco minutos más pero reglas eran reglas y debía darle chance a otro de conocerla. Antes de despedirlo, escribió su número de teléfono con bolígrafo rosa en uno de los papelillos de corazones que decoraban la mesa.  ―Nos veremos pronto, Anna Molly.― Se despidió de River con una sonrisa al escucharle arrastrar el nombre que se inventó para la noche.

Se removió de nueva cuenta sobre el asiento de cuero y suspiró, poniendo su mejor sonrisa de interés, esperando a que el próximo chico se acercara a su mesa, haciéndose de la idea de que podría ser igual de bueno que el anterior o todo lo contrario.
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Mensaje por Invitado el Sáb Mayo 21, 2016 8:19 pm



Last living souls
Destiny works




El clima en Nueva York podía ser impredecible, sobretodo en los primeros meses del año, cuando el invierno está en la puerta a la espera de su salida. Una fina llovizna había comenzado a presenciarse entre las calles neoyorquinas, muchos probablemente se encontraban lo suficientemente distraídos para no percatarse de este hecho pero no habrían podido ignorarlo mucho más después de que la lluvia hubiera arreciado. Los truenos y relámpagos no se hicieron esperar y apenas unos minutos más tarde la luz desapareció en aquel establecimiento, dejando a oscuras no solo a los que disfrutaban de una amena velada sino también a todas las personas de aquel distrito.




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Mensaje por Invitado el Sáb Mayo 28, 2016 2:57 am

Cheap Thrills

Elementary Bar & Grill

Una vez controlado el estupor sonreí. ¿Qué tenía de malo que me hubiera oído desafinar de aquella manera? No era la primera vez que lo hacía, menos aún en público. Solíamos ir a los karaokes y ponernos hasta la madre cantando como si fuéramos Maddona, ¿A quién quería engañar? Ser una chica sensata y prudente no era mi estilo. -Y apenas estoy calentando la garganta- le guiñe un ojo, el hielo de por sí ya se había roto solo.

Le conte la historia de mi vida... Ok no, ¿pero que esperaba, que de buenas a primeras le hablara realmente de mi? Esta vez mis padres eran asquerosamente ricos y estaba escapando por una noche para poder ser feliz. Un cliché sin dudas. A él le brillaron los ojos, la codicia lo iba envolviendo. Me gustó eso, podía ser divertido ver hasta dónde podría llegar. Tal vez él también mentía pero si en verdad tenía una colección de automóviles importados, quería conocerla. Se notaba que quería mostrarse serio mas no lo conseguía, quería ocultar algo pero no era fácil con alguien como esta rubia que le gustaba estudiar las miradas. -Creo sin lugar a dudas que los Yankees ganarán esta temporada, algo me lo dice- no era super fanática del baseball, pero me gustaba estar informada, un apostador estaba al tanto de todas las jugadas, aunque yo no lo fuera a esa escala. Me reía mucho, era gracioso y ocurrente, además de que estaba bien guapo.

El silbato sonó anunciando el momento de la separación -Tienes que darme tu número- dijo acercando una tarjeta con una lapicera, la cual le devolví al instante -No lo escribiré, lo diré lentamente y tienes que recordarlo. Si no logramos comunicarnos y seguimos solos, en un año te vuelvo a ver aquí. Pero estaré esperando tu llamado- bebí un poco de ese licor que me llegaba al cerebro -Presta atención. 387...- lo deletree lentamente hasta que en el penúltimo número la luz se fue -Que mierda!- me frustré mientras algunos de los organizadores pedían silencio -Elsa dime el último número- escuché que me gritaba, casi había olvidado que llevaba ese nombre de fantasía -ochooo!- Busqué a tientas ¿Dónde diablos había quedado el móvil? Lluvia de mierda, tan inoportuna a veces.  
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Mensaje por Invitado el Sáb Jun 11, 2016 4:44 pm

Cheap Thrills

Elementary Bar & Grill



Inmediatamente luego de sus palabras el hombre se deshizo en disculpas. Hablaba tan rápido, escupiendo una frase luego de la otra sin espacio entremedio, que se le hacía complicado seguirle el ritmo. Se limitó a mirarlo con una ceja alzada, nisiquiera inmutada por su evidente incomodidad. Siendo sincera, incluso lo disfrutaba. Desde su perspectiva era como pillar a un ratón en la mitad de la cocina, siendo él el ratón, y ella la vieja con una escoba y siete plaguicidas a la mano.

Аварийный выход справа―habló muy seria, haciendo uso de las pocas palabras que conocía en ruso. Para su buena suerte, el mayor nivel que alcanzó el muchacho en relación a lenguas extranjeras fue un C- en Español cuando cursaba secundaria. Nunca sabría que detrás de aquel frío idioma sólo se encontraban las indicaciones básica de aeromozas que Ophelia había memorizado en uno de sus últimos viajes a Rusia, años atrás―Самолет уже будет земля.

Suspiró cansada, dispuesta a volver a hablar con el ridículo acento, cuando las luce titilaron y en segundos todo se fue a negro. ―¿Pero qué mierda?―susurró por lo bajo, "Hey, ¿eres americana?", agregó su acompañante, más sorprendido por su descubrimiento que porque el salón se encontrara totalmente a oscuras. ―Sin resentimientos, pero te odio, no bromeo. Y ahora soy necesita en otro lado así que―sin más se levantó, guardando las gafas de sol en el bolsillo y caminando con seguridad entre el caos de los organizadores que intentaban calmar a los que ya iban a medio camino de correr atravesando las puertas. ―Gracias―dijo al pasar junto a la mesa de una pareja que había tenido tiempo de ponerse amorosa, quitándoles la botella de vino tinto a medio beber que tenían. Encendió el flash de su móvil, agradeciendo a su agente la última adquisición de brillo adicional para favorecer a su selfiegame nocturno, mientras se daba vueltas en busca de Emanuela o alguna de las otras chicas.

Dios, Manuela, se apaga la luz y ya te pones en cuatro. Dignidad amiga, dignidad―rió, dando un sorbo a la botella.―Levanta el culo y vamos a buscar a las otras chicas, que esto ya se murió. ¡Dorina, Ana María!
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Mensaje por Fleure S. Cartier el Lun Jun 13, 2016 10:25 pm

Cheap Thrills

Elementary Bar & Grill



Las notas músicales de la canción de moda especial para esas fechas, dejó de sonar inmediatamente cuando las luces se apagaron. En la puerta, un hombre de traje y una sonrisa petulante terminó por desaparecer en las garras de la oscuridad, más sin embargo Fleure terminó por caminar con parsimonia por su lado, ignorándolo olímpicamente, para avanzar hasta la puerta que separaba los cubículos personalizados y así alejarse de ese lugar que se había vuelto un desastre entre gritos y gente corriendo para obtener un poco de luz. Si bien las pequeñas velas que servían como decorativo de la reunión solo alumbraban parte de las mesas, los meseros parecían correr con lamparas de mano para evitar desastres en esa zona del restaurante-bar. No le pareció algo que fuese tan relevante, pero la lluvia que se desataba fuera de las instalaciones definitivamente era algo que tenía que aprovechar.

—Yo me largo, gracias por todo, linda velada, que se diviertan... bla...— Anunció con una ligera sonrisa ladina, depositando en las manos de lo que creía, era la pelirroja que les ayudaba a organizar el evento, los gafetes de nombre. Las suplicas para que se quedara se intensificaron mientras ella retiraba con precaución el micrófono y auricular que conectaban con una central de radio, la cual reportaba los recientes acontecimientos. No tenía nada más a que quedarse, así que por el rabillo del ojo miró a una de las presentes detrás de ella. —Me retiro, ¿Pero sabes? Me agradaste, ¿Así que porque no vamos a tomar un café a unas cuantas cuadras de aquí?— Mencionó guiñandole un ojo mientras le pedía a uno de los mozos su abrigo. Ficha 201, automóvil de grandes denominaciones monetarias que no le pertenecía y una apariencia que por increíble que pareciera, ella la había fabricado para esconderse detrás de la personalidad de la ahora llamada "Dory" Pero estaba dispuesta a sacar a Fleure si es que una de ellas lo permitía, claro. No confiaba en nadie, pero había algo en las chicas que había conocido que le parecía cómodo. —Me gustan los chicos—Aclaró inmediatamente con ese toque francés que salía de sus labios, antes de que quizás sus intenciones sonaran malintencionadas y si lo creía así, soltaría una gran carcajada al recordarlo en su vida. —No tengo nada en contra de los homosexuales, pero no bateo al otro lado...—

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Mensaje por Invitado el Miér Jun 15, 2016 11:10 pm

Cheap Thrills

Elementary Bar & Grill


"Con el apagón muchas cosas suceden…" decía aquella canción que alguna vez escuchó en un restaurante mexicano mientras comía tacos un martes. Supuso que la torrencial lluvia que empezó a caer, ocasionó que se fuera la luz y todo quedara a oscuras, la única luz que iluminaba eran las pequeñas llamas que provenían de las velas aromáticas que habían sobre las mesas. ¿Eso es todo? ¿Puedo irme ya? ¿River, dónde estás? Se preguntó a sí misma mientras encontraba la manera de salir con ayuda de la luz de su móvil, alumbrando sus alrededores. Quería encontrarse con él y llevárselo a casa pero no vio señales del ojiazul, así que tendría que regresarse sola. Tal vez era para lo mejor.

Todo lo bueno llega a su final.— Comentó al aire. De haber sabido que caería una fuerte lluvia y de que se iría la luz, se hubiese quedado mejor en su cada viendo Netflix y chilling con su boyfriend pillow. Realmente, haber hecho todo esto fue una pérdida de tiempo total; nada bueno ocurrió ni sacó provecho de la situación, malgastó su tiempo y un atuendo que pudo haberse puesto para una salida a un club nocturno aunque el alcohol gratis compensaba todo lo anterior. Antes de irse, agarró la copa que contenía su trago y de un sorbo, bebió el poco líquido que había; el ardor en su garganta fue refrescante. Una voz femenina se dirigió a ella y se volteó, encontrándose con la figura de Dory frente a ella. —Un café me vendría bien en estos momentos, de lo contrario la margarita tendrá sus efectos.— Contestó con una sonrisa mientras introducía sus brazos en su chaqueta de cuero, subiendo el cierre hasta la mitad. Pasó sus manos por su cabello, alborotándoselo un poco y así deshacer la imagen que había creado para las citas rápidas. Estaba desesperada por salir de ahí y volver a ser ella. —Descuida, que a mí también me gustan y grandes.— Dijo enfatizando la última palabra con una risa, dejando ver parte de lo que Nirvana realmente era. —No eres de mi tipo.— Puntualizó con un tono serio y que era divertido a la misma vez.
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