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Mensaje por Invitado Sáb Mayo 28, 2016 1:09 am

Breaking News



· 30 de mayo · 7:00am

Desde el cumpleaños de la rubia los días venían pasando con serena regularidad, o eso parecía dentro de las cuatro paredes de aquel tranquilo departamento ubicado en Greenwich Village. Sin embargo, bajo la fachada de quietud que se trataba de mantener, al menos uno de los ocupantes de la vivienda tenía una noticia importante que dar ese lunes por la mañana. Eran las 7am y desde la cocina venía un ruidillo que daba a entender que alguien trabajaba en algún tipo de fritura. La sartén no dejaba de menearse. —Emanuela, el desayuno— llamó a la su bella durmiente mientras sujetaba el mango de dicho utensilio de cocina con cierta inexperiencia, más no tanta torpeza como la que se esperaría de un chico que en su vida se había dedicado a ese tipo de quehaceres. No era su primera vez desde que estaban juntos pero tampoco tenía que ser uno de esos conocidos MasterChef para preparar unos huevos a la inglesa correctamente fritos o panqueques sin quemar. Era el precio de haber aceptado vivir en ese tipo de ambientes tan diferente a lo que él acostumbraba.

Se esmeró para preparar la mesa, llenándola con muchas cosas que sabía que a ella le gustaban, y otras que a él le parecían importantes para tener un desayuno balanceado, sobretodo el pan que tanto le costó conseguir al tener que bajar los siete pisos a pie por la avería del ascensor. En el contrato decía que esa clase de fallas solía suceder por la cantidad de años que tenía el lugar, pero aún así no dejaba de ser estresante, motivo que hacía que compare constantemente todo eso al modo de vida que llevaba antes. Suspiró. Ya estaba todo, solo faltaba ella. Miró a Knuckles y Pelusa y ellos parecieron entender que debían hacer, así que salieron rumbo a la habitación a buscar a la ojiazul, quien tal vez, había hecho caso omiso a la primera llamada pensando que el castaño le llevaría todo a la cama, algo que no iba a pasar ese día. Su móvil sonó, era la secretaria de un buen amigo suyo quien buscaba confirma la cita que el londinense había trazado con su jefe. Luego de eso solo tomó el periódico para sentarse y beber café en la taza de la que nunca se separaba, siendo la sección de obituarios lo primero en revisar con misterioso interés.
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Mensaje por Invitado Sáb Mayo 28, 2016 2:36 am

Breaking News



· 6 de junio · 7:00am

Abrí un ojo con el eco de sus palabras en mis oídos. Ya era lunes, otra vez. Al menos ya estábamos a fin de mes, de ese que me marcaba tanto desde antaño. Volver a la rutina, al trabajo en el laboratorio, al mundo de gente en la calle apurados y con malas caras todo el tiempo, al bullicio interminable. Me di vuelta refregándome un ojo con una mano y con la otra buscaba al londinense que dormía a diario a mi lado. No estaba -Entonces no lo soñé, está llamándome- bostecé, no tenía ni un poco de ganas de levantarme, estaba cansada o mas bien era flojera de lunes por la mañana. Me tapé de nuevo -Cinco minutos mas- pedí en un susurro que obviamente él no escucharía.

No fue difícil volver al mundo de Morfeo, donde seguía viendo a aquellos pájaros revoloteando sobre el montón de heno al costado de esa casa. ¿Dónde estaba? ¿De quién era esa casa? ¿Porque estaba ahí? Muchas preguntas a un silencio mortal sin respuestas. Caminaba a paso apretado tratando de acercarme lo más rápido posible pero no había caso, no llegaba, aquella escena se alejaba cada vez más sin percatarse de mi presencia. Sentí algo mojado en el rostro, que poco a poco me volvió a la realidad -Knuckles!- exclamé a lo que la perra volvió a lamerme la mejilla. Por su parte Pelusa ronroneaba intentando meterse bajo las sabanas -Que bonito detalle de su padre- rodee los ojos sonriendo, tomando a ambos animales y besando en sus cabezas para levantarme e irme al baño, mientras ellos se acomodaban en el lugar mas placentero de toda la casa. Envidia de verlos así de relajados.

Tal vez fueron diez o quince minutos los que demoré pero bajé siendo una mujer nuevamente, no ese espantapajaros del que me vi reflejada al despertar. -Buenos días, cielo- me acerqué para besar ligeramente sus labios antes de sentarme frente a él -¿Era necesario mandar a los despertadores vivientes?- serví un poco de jugo de naranja, bebiendo la mitad. Estaba sedienta -¿Tenemos invitados o llevaremos comida a algún lado?- pregunté al ver la cantidad. Él quería que comiera lo suficiente, pero mi estómago no era tan grande como para ingerir todo eso. Que injusticia! -¿Tienes una agenda ocupada hoy?- pregunté soltando otro bostezo, los tres capítulos seguidos de GoT no habían sido buena idea.  
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