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¡I'm Pregnant!||Privado.

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Mensaje por Invitado el Dom Jun 05, 2016 5:19 am

¡I'm Pregnant!

V&K gourmet · 19/05 · 14:30hr

Mi estado de ánimo no era el mejor estos dos últimos días, mi prometido tuvo que salir de emergencia por algo de su trabajo y duraría unas semanas allá, sabía que volvería pronto pero lo extrañaría muchísimo, además de que el embarazo no me ayudaba mucho. Mis cambios de humor eran cada vez más peor y no tenerlo ahí era mucho peor, así que decidí que era mejor hacer lo que había planeando hace tiempo, y obvio lo tenía a él considerado en esa reunión pero si esperaba a que él volvería ya se me notaría antes de que yo misma se lo dijera a todos. Organizarlo me ayudaba a distraerme de su ausencia, así que justo desde que él se fue comencé a comprar todo y, hablar con Manu y Nirvana, que eran las que me apoyarían con la organización, ya que no era algo grande je debía organizarme con tiempo pero así me gustaba hacer las cosas. Ya había pasado un mes desde que me enteré que seríamos padres, estábamos tan emocionados con la noticia que solo pensamos en hablar de todo, y tardamos varios días en contarle a alguien más, no pude evitar decírselo a Manu antes que a nadie, puesto que mi cercanía con ella siempre había sido estrecha. Moría de ganas de poder contárselo a Fleure, era mi futura madrina de bodas y una de mis mejores amigas también, al igual que Tyler pero no los había podido ver desde hace tiempo, así que no pensaba decírselos en una llamada. Era mucho mejor de esta forma, sabía que estarían felices con la noticia, así como esperaba que todos lo estuvieran y compartieran la alegría tan enorme que sentía desde el día que me había enterado.

El restaurante estaba completamente preparado para este día especial. No habría ni un solo cliente por el día de hoy, solamente serían Harry, los demás cocineros y mis invitados especiales. Desde temprano había llamado a Christine para que decorara el restaurante a como yo quería. No era nada muy exagerado, puesto que sería una reunión muy pequeña pero quería que todo se viera perfecto, mi amiga Nirvana me había dado una gran idea de cómo darle la noticia a mis amigos de que tendrían un sobrino; las únicas personas que lo sabíamos hasta el momento éramos Manu, Nirvana, Vincent y yo, para los demás pensé que sería hermoso decírselos juntos además de que necesitábamos pasar tiempo juntos, hacía mucho que no veía a todos. Con lo que ha acontecido en los últimos meses y los planes de la boda, era imposible salir con todos o tener tiempo para cualquier cosa, así que ahorita sería el mejor momento y estaba haciendo todo tal y como mi amiga me había dicho que lo hiciera, por supuesto que tenía su ayuda y la de Manu, además de mis empleados que estaban haciendo todo lo que yo quería. Si en alguien podía confiar para hacer algo de mi agrado eran ello, me conocían bastante bien como para saber que todo debían hacerlo perfecto, unos hacían los cupcakes, galletas, entre otros postres más decorados debido a la reunión, ya que eso sería exactamente lo que les daría la pista del porque los había reunidos, y mientras Harry y otros más hacían los diferentes platillos que pedí para esta tarde, tenía todos planeando a la perfección y sabía que todo saldría tal y como lo espera.

Ya casi era la hora para que todos llegaran, por suerte ya toda la comida y platillos estaban listos. No los tenía fuera para que nadie sospechara nada hasta que yo quisiera, así que lo único que había eran las mesas y los platos en ellas, al igual que una gran cantidad de diferentes platillos de muestra en una de las mesas, así sabrían lo que comeríamos más tarde. Manu y Nirvana habían sido las primeras en llegar, habían pasado buen tiempo de la mañana conmigo arreglando todo pero habían tenido que irse para arreglarse para la reunión. -¿A qué todo ha quedado espectacular? Estoy tan orgullosa de todos, espero que todo sea como quiero que sea.- Sonreí acercándome a ellas. -No deben tardar en llegar los demás.- Mi mano paro en mi vientre como pasaba algunas veces, sin pensarlo siempre llegaba ahí y sabía que era por la felicidad de lo que crecía ahí dentro. Tomé asiento en una de las mesas junto a las chicas, esperando a que los demás invitados llegaran. No podía dejar de sonreír por todo lo que tenía para contarles, era una gran noticia para mí y Vincent, y esperaba que la compartieran con nosotros.
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Mensaje por Fleure S. Cartier el Lun Jun 06, 2016 3:08 am


Y ahí estaba, intentando acomodar sus cabellos en el reflejo que los ventanales del restaurante le ofrecía, incluso atreviendose a salpicar un poco su mano con su saliva y aplicarlo en su cabello para que esas pronunciadas fibras rebeldes se mantuviesen en su posición correcta. Fuera de todo, Fleure Cartier siempre trataba de llegar a tiempo y presentable para cualquier ocasión, arrastrando en ese grado de perfección a Tyler el cual al parecer le había parecido correcto el asistir con su ropa de gimnasio, ganándose una mirada de desaprobación y regresandolo para que se pusiera unos pantalones más formales y una camisa. "No te ves tan mal, incluso hasta te puedes pasar por un modelo" Recordaba que le había elogiado con una sonrisa traviesa antes de abandonar su hogar a las orillas de Brooklyn para asistir al llamado. Sacando de su bolso un poco de gel antibacterial, limpió sus manos en un santiamén antes de volver a tomar la de su pareja que parecía esperarle con la paciencia del mundo y aunque estuviese o no en lo correcto, a ella le gustaba pensar que si.

No negaría que se pensó varias veces el asistir a dicha reunión por el simple hecho de que no se sentía realmente cómoda. Desde meses atrás la francesa se había rehusado a mantener un contacto muy cercano a sus amistades, especialmente porque no se encontraba completamente estable frente a sus emociones o miedos, además de que era obvio de que no había sido la única que se había mantenido en su propia burbuja. Lyra, su mejor amiga, había desaparecido y Vincent, su mejor amigo, había tomado un rumbo paralelo al suyo; volviendo cada vez menos recurrentes esas llamadas o salidas hasta que estas llegaron a la nada. Y muy por encima de su lucha interna entre su mente y sentir, la francesa era orgullosa, así que ahí se estaba repitiendo mentalmente si estar ahí era una buena decisión. Antes le gustaba convivir con sus amigos a todas horas, pero nunca pensó que volver a hacerlo sería de ese modo y menos con toda la elegancia que derrochaba el lugar. ¿Dónde quedaban las cervezas a mitad de la madrugada contando historias de terror en la playa o las escapadas de universidad entre clases para irse a Las Vegas? Tal vez ahora literalmente el concepto de ser adultos significaba tener reuniones de ese tipo. O quizás se equivocaba...

Con su vestimenta formal y su perfecta trenza decorando su cabello, siguió a su novio por detrás, deteniéndose de vez en cuando mientras vacilaba entre lo bueno y malo del día. —No creo estar lista — Le susurró de cerca, más eso no evitó que en un empujón de unos cuantos transeuntes terminara por adentrarla al restaurante que como intuyó, la elegancia derrochaba por cada segmento del lugar. Nunca había asistido al restaurante y a primera vista le pareció ostentoso pero bonito, completamente al estilo de Jean. Se aferró con fuerza de la mano del neoyorkino y así, sintiendose un poco más segura, el mesero les indicó por donde debían de pasar para encontrarse con la dueña del local y sus otras dos amigas; Emanuela y Nirvana.

Una sonrisa pequeña hizo amago de aparecer en su rostro y se dedicó a saludar con un breve beso en la mejilla a las feminas presentes antes de sentarse en una silla que el mesero le extendía. —Y bien... Estamos aquí...— Murmuró evitando hacer muestra de esa ligera incomodidad. —¿Qué tal les va?— Había perdido contacto con todos los presentes y estar de nuevo en el ruedo no era tan sencillo después de todo.

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Mensaje por Invitado el Miér Jun 08, 2016 1:05 am

Agotada terminó Nirvana después de haber pasado toda la mañana en el restaurante de Jeanette, ayudándola a decorar el salón privado para la gran reunión que había planeado. La reunión comenzaba hasta dentro de un rato, así que aprovecharía el tiempo que tenía para descansar un poco y reponer las energías que gastó al tratar de tener a Christine bajo su control para que hiciera las cosas a como se debían. Sabía que la empleada de Jean se portaría un poco reacia a trabajar bajo sus órdenes pero luego de que ella le dijera que así iba hacer, la chica terminó haciendo las cosas a regañadientes y ni modo, tuvo que aguantarse.

Unos ladridos que no pertenecían a Shamu la despertaron de su siesta un poco atolondrada. El despertador de su móvil sonó a la hora que ella lo había programado con todo y el ringtone de Rottweiler seleccionado para hacerlo. Se conocía a sí misma y sabía que si no lo ponía, su siesta se alargaría hasta el día siguiente y no podía darse el lujo de no aparecer en una reunión que ella misma ayudó a organizar. Se apresuró para ducharse y vestirse con un bonito vestido floreado que había comprado el día anterior para la ocasión, el motivo ameritaba estrenar un nuevo modelito. El Uber que pasaría a recogerla, ya estaba en la puerta esperándola y con pasajero más. Su nombre era Reed y era el chico con el que ha estado saliendo de manera casual las últimas semanas; Jean lo conoció un día que se topó con ella en una heladería y aunque habló muy poco de él con ella, aun así su amiga insistió en que se lo trajera con ella. En el caminó hacia el restaurante, le hizo una breve recopilación sobre las cosas importantes que debía saber sobre cada uno de sus amigos, para que al momento de conocerles no pareciera un pez fuera del agua y tuviera de que conversar con ellos.

El Uber llegó a su destino final y se estacionó frente al establecimiento, bajándose del coche con ayuda de Reed. Antes de entrar, se tomó un momento para arreglarse la falda del vestido y las solapas de la chaqueta que él usaba, para terminar tomándose una selfie que compartiría en su Snapchat. Le tomó de la mano y entró, saludando al mesero que la recibió, diciéndole que no hacía falta que la guiara porque ya conocía el camino.

Al entrar al salón, una sonrisa iluminó su rostro cuando miró el resultado final de todo el trabajo duro que pusieron las tres, realmente se sentía orgullosa de lo que lograron en tan poco tiempo. —Todo se ve increíble y me encanta.— Respondió sonriente mientras sus manos se unían para aplaudir de la emoción. —¿Qué te dije antes de irme? Todo saldrá más que bien y sorprenderás a todos, ya verás.— Abrazó a su amiga, asegurándole que todo saldría a como ella lo había planeado, ya que en su estado sería una malísima idea de que las cosas no salieran a como ella quisiera. No sería agradable para nadie.

Fleure y Tyler fueron los siguientes en aparecer, y lo primero que le cruzó por la mente fue preguntarse cuando fue la última vez que la vio. Rebobinó la cinta a aquella fatídica noche en la que se presentó en el apartamento de Emanuela y desde esa fecha no volvió a saber de ella pero era bueno volver a verla. Le regresó el beso en la mejilla, sonriéndole levemente. —La misma rutina de siempre, de aquí para allá con el trabajo. ¿Cómo te va a ti?— Preguntó de regreso.  
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Mensaje por Invitado el Miér Jun 08, 2016 1:27 am



Tenía que levantarme, ya no podía seguir así. Hundirme en el pozo más profundo no me llevaría a nada bueno, ni a mi ni a las personas que me rodeaban. Al final había terminado discutiendo con quien más me sostenía en momentos complicados como aquellos y me sentía peor aún. ¿De verdad iba a dejar que la melancolía me ganara? ¿No era suficiente martirio 7 años dolor como para no afrontarlo y disfrutar de lo que hoy me regalaba la vida? Si seguía tirada así, no podría salir de mi propio infierno.

Tras un desayuno improvisado llegue al restaurante para ayudar a la rubia aunque claro, nada cerca de la cocina a pesar de que me había autoimpuesto aprender a cocinar antes de casarme. Salude efusivamente con un abrazo a Nirvana que ya estaba allí y a Jeni, acariciando fugazmente su vientre, desapareciendo luego para acomodar la vajilla en una mesa. Había insistido en darle una distribución diferente a la que tenía el restaurante para que todos entráramos en la misma mesa, la idea era estar juntos.

Suspire, necesitaba un poco de aire y aprovechando que las rubias estaban ocupadas en algo me fui al jardín trasero del restaurante. Mire directo al sol cerrando los ojos, el día era hermoso más allá de la tormenta que se mantenía constante dentro de mi. Coloque un cigarro en mi boca, jugué con el mientras buscaba el encendedor. Sólo una calada pude darle antes de toser como perro con moquillo. Me dio demasiado asco y tuve unas cuantas arcadas. Nunca me había pasado que mi propio cuerpo rechazara la exquisitez de la nicotina -que mierda...- me enfade, dando otra calada. El asco volvió con más ímpetu. Lo apague sin más, preguntándome porque.

Caminé unos pasos hasta dar con unas piedras algo grandes donde me senté, aún no quería volver adentro aunque seguramente ya comenzarían a llegar. No estaba segura de si el llegaría, apenas regresaba de San Francisco y estaba con mucho trabajo, además de que habíamos discutido un poco la noche pasada y no le había preguntado que haría. Tome el móvil, un mensaje podría quitarme de la duda -No, Ema. No- esa vocecita otra vez advirtiéndome de que no lo arruinara. Deje el móvil abrazándome las piernas, unas cuantas lágrimas caían sin permiso. Cuanto lo extrañaba! Debía volver adentro y estar feliz por mi amiga, ella se lo merecía.

Saludé al muchacho que llegaba con Ana -Todo quedó perfecto y saldrá todo mas que bien, no debes de preocuparte- aseguré cuando un cambio de luz anunciaba la llegada de alguien mas. Sonreí al verlos aunque mantuve la mirada distante, tenía la capacidad de expresar demasiado con la mirada y al menos uno notaría que no todo iba tan bien, prefería ocultarlo, evitando las miradas. -Hola chicos, todo bien, ¿y ustedes?- besé a ambos en la mejilla -disfrutando de los últimos días con veintidós- solo faltaba una semana para mi cumpleaños.



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Mensaje por Invitado el Jue Jun 09, 2016 2:08 am

You're pregnant!

V&K gourmet · 19/05 · 14:30hr


Se encontraba sentada en el suelo, casi en el centro del lugar, frente a la mesa de postres. Sus piernas estaban cruzadas frente a sí y recargaba ambos codos sobre estas para así poder apoyar su rostro sobre sus manos, sus cristalinos orbes viajaban a lo largo de la elaborada decoración que había organizado para aquella mesa de postres. Había llegado con dos horas de anticipación para tener el tiempo suficiente de acomodar todo a la perfección, hasta el más mínimo de los detalles y vaya que había quedado satisfecha con su trabajo; Évy no mentiría al decir que aquello le estresaba demasiado, no estaba acostumbrada a realizar ningún tipo de trabajo pero era precisamente eso lo que la hacía sentir aún más satisfecha con sus esfuerzos. La carioca también tenía que hacer malabares entre la escuela y el negocio, además de tener que sobreponerse ante los sentimientos que a veces la golpeaban con desprevenida fuerza ante la reciente muerte de su padre, sin olvidar que también se encontraba comprometida y era la última cosa dentro de la lista en la que había pensado desde varias semanas atrás. No tenía prisa, de todos modos; estaban juntos, y no necesitaba nada más.

Suspiró mientras se levantaba. —Quedó hermosa, ¿cierto? —le dedicó una mirada emocionada a Pete, el guardaespaldas de origen ucraniano que se había convertido en su sombra desde hacía un mes; Évy aún no lograba hacerle perder el semblante de seriedad que lo caracterizaba, pero ya habían comenzado a llevarse bien. Fue en busca de la anfitriona para mostrarle el resultado de sus horas de trabajo; tenía que admitir que desprendía un brillo que no se podría describir, probablemente producto del embarazo que anunciaría a sus más allegados. Una radiante sonrisa se hizo presente ante la explícita felicidad que demostró la rubia, sobretodo porque la invitó a la comida que a punto estaba de comenzar a la cual no pudo rechazarse y aceptó encantada. —Muchas gracias, solo tengo que encargarme de unos últimos detalles, ¿sí? —le dedicó una suave sonrisa antes de desaparecer tras las puertas de la cocina; tenía que asegurarse de que Christine sabía bien cómo se servirían los cupcakes especiales, nada debía de salir mal.

Para cuando volvió a salir ya se encontraban reunidos varios de los invitados. Tal vez se sentiría un poco fuera de lugar con el contraste de su vestimenta; jeans claros, unos flats en tono nude, una playera blanca estampada con el logo de su negocio y un saco oscuro. —Tú te quedas cerca de mí, ¿okay? —le dijo a su guardaespaldas, quién le sonrió de medio lado negando con la cabeza, como si fuera posible que no fuera a estar al pendiente de ella. Cuando terminaba de acercarse a la mesa su mirada reconoció a las facciones francesas de su amiga, ante lo cual no dudó en acercarse hasta ella para abrazarla sorpresivamente por la espalda. —No sabía que estarías aquí. —habló antes de depositar un beso en su mejilla. Se separó, le dedicó un saludo rápido a su novio y tomó el asiento que se encontraba libre justo a un lado de la chica. —¿Sabes? Iba a hablarte dentro de un rato para ver si querías hacer algo. —le sonrió de medio lado a la francesa mientras se encogía de hombros. Su mirada viajó entonces hacia el otro par de chicas que ahí se encontraban. —Hola, yo soy Évy. —les sonrió; de haberse encontrado más cerca de ellas las habría besado en ambas mejillas como acostumbraban en Brasil. Tal vez el extraño acento que se rehusaba a abandonarla, y que le encantaba, la delataría como extranjera.  
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