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Two girls and their wine ▬ Manu

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Mensaje por Invitado el Dom Abr 03, 2016 1:49 am
Two girls and their wine
Tú debes de saber para qué Manu quiere hablar con nosotros. Seguramente te lo dijo Pelusa el otro día que fuimos a verla.― Nirvana miraba con el entrecejo fruncido al regordete de su bulldog mientras sacaba una bandeja de brownies recién hechos del horno. La rubia sabía que hablarle a Shamu era como estar hablándole a una pared, el perro nunca ponía atención a nada que no fuese de su interés, por eso siempre pasaba la mayor parte del tiempo pendiente de que su tazón estuviese lleno de comida y de que su cama estuviese caliente para acostarse. A veces llegaba a pensar que su mascota parecía más una persona que un perro pero al ser la única compañía que tenía, lo quería tal y como era, a pesar de que le recordara a ella misma de vez en cuando.

Se comía un brownie a medias con Shamu a pesar de que este lo tuviera prohibido por su veterinario luego de la diarrea que le dio hace un par de semanas pero no le parecía justo ver como el bulldog la velaba mientras ella decoraba con azúcar glass el resto. Todavía tenía pendiente su proyecto de crear brownies para perros para ver cuál de los tiburones de "Shark Tank" le patrocinan la idea. ―Un día me haré de millones vendiéndole brownies a gordos como tú.― Miró a su perro echarse en su cama con la panza al aire y sonrió sabiendo lo que quería. Acomodó la bandeja de los brownies en el centro de la mesa café para luego encargarse de rascarle la panza hasta dejarlo con la lengua de fuera.Regresó hacia la mesa y acomodó la bandeja en el centro de la mesa, al igual que un pequeño florero que contenía las margaritas que compró temprano ese día y la botella de vino que aun permanecía fría. Se sentía orgullosa del pequeño arreglo que hizo para recibir a su mejor amiga quien aparentemente tenía  algo importantísimo que contarle.

Pensó en una y mil posibilidades sobre eso que la rubia quería comunicarle. ¿Será que Darius se la quiere llevar a vivir a otro país? Porque de ser así ella lo impediría o de plano se iría con ellos en plan manzana de la discordia. El timbre sonó y abrió la puerta para recibir a Manu con una sonrisa.  ―Bienvenida a mi mazmorra.― Se apartó de la puerta para que entrara a la vez que le hacía una seña a Shamu para que se levantara a saludar. Era más fácil entrenarlo que a un pequeño de tres años.
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Mensaje por Invitado el Jue Abr 07, 2016 11:07 am

Two girls and their wine

Nirvana´s home. Un día de marzo.

-Ahora que serás padre, debes de comportarte como un gato adulto y dejar de desaparecer por horas, ¿estamos de acuerdo?- Pelusa me miraba como a un bicho raro, como si le estuviera hablando en chino o en un idioma diferente al gatuno... ladee la cabeza, ok puede que no siempre nos entendamos, pero yo estaba segura que lográbamos hacer sinapsis y comprender lo que queríamos decir. Comenzó a mover la cola y ronronear, típico de él cuando estaba cansado de mi parloteo -Eres insufrible a veces. No vas a comprarme con eso...- me cruce de brazos y lo ignoré, pero solo pude hacerlo unos segundos -No cariño, contigo no puedo. Ven aquí- lo abracé y acaricie su cabeza -no le cuentes a tu padre que tienes esas tácticas conmigo o querrá implementarlas. No puedo con dos manipuladores- dejé al gato en el suelo nuevamente y me puse de pie -iré a ver a Ana, regreso pronto. Darius no debe tardar en llegar- me acerque a Knuckles, con quien la relación iba mejorando, creo que ya acepta que no es la única mujer en la vida del londinense. -Hermosa, te traeré una manta nueva, no puedes tener a tus bebés en esta, ya esta vieja- acaricie su cabeza y salí, esperando que no se cumpliera hoy el día de la parición. Llevábamos los días casi contados, pero al menos yo aun no estaba segura.

El recorrido a casa de Nirvana fue rápido y sin contratiempos, de todos modos estaba bastante nerviosa por lo que iba a anunciarle. Sabía que era poco tiempo, que quizás era una locura, que probablemente tenía que pensarlo mejor... sabía todas esas cosas y mas, pero aun así estaba dispuesta a hacerlo y a entregarlo todo. Pero...¿cómo reaccionarían ellas? Ophelia fue un caso aparte, estuvo feliz y enojada a la vez pero ella no contaba, no podía tener un juicio completo sobre sus palabras de amor y odio. Caro era de apostar a esas locuras y nos congeniábamos mucho en aspectos similares. Ya visualizaba el escándalo de gritos que podía hacer.

Tomé aire y toque el timbre, "¿porque me pone tan nerviosa esta situación?" tal vez tendría que haber hablado con todas a la vez, así me ahorraba los nervios de una por una. Entré rápido e inspiré profundamente -amo el olor de tu mazmorra. Huele a...- volví a inspirar mientras la abrazaba -brownies- era un aroma inconfundible que me encantaba. Vi a Shamu junto a ella y al separarme me agache -Pelusa te envía saludos, pero no pudo venir a verte hoy- le hice unos cuantos mimos antes de ponerme de pie - amiga, tu casa es hermosa. Quiero ver tu jardín- no iba a soltar la bomba así como así, primero debía ambientarme -¿Cómo estas?-
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Mensaje por Invitado el Vie Abr 08, 2016 12:33 am
Two girls and their wine
Aun con una sonrisa plasmada en el rostro, envolvió a su mejor amiga en un brazo de aquellos fuertes que solía dar cuando volvía a ver a alguien después de mucho tiempo. Hablaba con Manu por teléfono todos los días y se reunían a comer cada vez que podían en la semana, cuando el  trabajo de Nirvana se lo permitiera pero nunca sentía que estaba de más abrazarla como si la estuviese añorando de por vida. Después de todo era su mejor amiga. ―Mi mazmorra siempre olerá a tres cosas: incienso de lavanda, brownies y flores frescas.― Miró a la rubia enumerando las tres cosas que nunca podrían faltar en su casa, eran muy de ella que hacían del espacio una pequeña burbuja que llamaba hogar. ―Es lo que puedo pagar con mi sueldo y mi jardín es lo que más me enorgullece. Mis girasoles ya retoñaron y se ven hermosos.― Tomó del brazo a su amiga y sonrió presumiendo del jardín que le ha llevado casi un año florecer. Cuando compró la pequeña cosa, el patio trasero no era más que tierra y un triste árbol que hacía sombra en una esquina. Con un poco de apoyo financiero de sus padres, logró decorar su casa a su manera e invertir en un buen pasto que podría regarse por sí solo con un sistema de riego mientras ella se encargaba de plantar sus flores y uno que otro arbusto que hiciera juego. ―La vida me trata bien, no puedo quejarme así que puedo decir que estoy bien. ¿Tú cómo estás? Veo que tienes un semblante diferente.― Miró a su amiga y arqueó una ceja con curiosidad. Desde la última vez que la vio hasta hoy, la veía diferente, como si algo le estuviese pasando y que no quería contarle.

Abrió la puerta corrediza que guiaba a la terraza y le mostró un columpio que colgaba del techo, en el que podrían sentarse para estar más cómoda. La dejó sola un momento y regresó a la casa, a buscar una bandeja en la que puso el plato con los brownies y la botella de vino de rosé que había sacado antes. Apareció de nuevo en el jardín mostrándole la bandeja que traía en manos y la puso encima de la mesa que ocupaba el centro de la pequeña terraza, y sirvió dos copas dándole una a ella. Se sentó en el columpio, dando un pequeño empujón con su pierna para mecerlas ambas y luego se acomodó en posición de indio, mirándola de frente. ―Ya estás aquí, ¿Ahora si me dirás eso que no podías decirme por teléfono?― Sorbió de su rosé y ladeó el rostro esperando una respuesta aunque a decir verdad no estaba preparada para lo que sea que le fuera a decir.
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Mensaje por Invitado el Jue Abr 21, 2016 11:44 pm

Two girls and their wine

Nirvana´s home. Un día de marzo.

-Es tan familiar este aroma que, cuando se siente en otros lugares se añora. Lo juro- No era la primera vez que estaba en una habitación en la que residiera Nirvana, desde que nos conocíamos ella había tenido otro departamento y yo estuve en la residencia de la universidad y en el monoambiente que dejaron mis padres para mi antes de mudarse a Australia. Era característico que en poco tiempo, con su presencia, aquellos olores fueran los que predominaba el lugar. Y es que estaba tan acostumbrada a sus brownies o al incienso que hasta había comprado un poco del último para que mi nuevo hogar oliera justamente a eso, a un hogar. Asentí -Es tuyo, eso es lo mas importante. ¿U olvidas mi monoambiente? Si entrabamos mas de tres, alguno debía de salir por el balcón- exageraba, si, pero era mi modo de bromear y a ella le gustaba. Sonreí orgullosa de su jardín. Siempre me gustaron las plantas y las flores y realmente Nirvana tenía mano para eso -Seguramente es de los mejores, ya he visto otros tuyos anteriormente y siempre me han dejado sorprendida- era muy completo y parecía tener tanta vida. Me maravillaba solo con verlo.

Escuché atenta las palabras de mi amiga, me alegraba muchísimo que estuviera bien y relajada. Su vida no había sido nada fácil, como la de cualquier persona y cada punto a favor que tuviera me daba felicidad -Yo estoy muy bien, estoy pasando uno de los mejores momentos de mi vida... ¿Recuerdas a Darius?- le había hablado mil veces de él y otras tantas mas, pero aun así tenía que preguntar. No por pensar que no lo recordaría, sino porque necesitaba bajar lasa revoluciones de mi pecho antes de soltar la bomba. -Me mudé con él a un nuevo departamento- mientras salíamos a la terraza. Era un buen lugar para terminar de contar mis novedades. Necesitaba espacio.

Espere a que regresara con la bebida y los brownies, que los dejara sobre la mesa y se acomodara. Aunque luego le pedía que se pusiera de pie -Ana...- Alcé la mano izquierda para que ella pudiera verla y reconociera el anillo que pendía del dedo ligado al corazón - Voy a casarme- mis ojos se humedecieron de la emoción mientras esperaba una respuesta de su parte. Sabía que sería algo demasiado sorprendente para ella, aun mas que la noticia de la mudanza.

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Mensaje por Invitado el Sáb Abr 23, 2016 10:49 pm
Two girls and their wine
Que tierna. Te estás volviendo melosa, ¿Qué te está pasando?— Miró con ojos divertidos a su amiga pero tenía que darle la razón, había aromas que se percibían en lugares extraños que recordaban a casa. Así le pasaba a Nirvana cuando entraba a una pastelería, el olor de aquellos dulces recién horneados, le recordaban a las galletas de avena de su papá y el pastel de durazno de su mamá. Pero ahora, era su turno de crear sus propios aromas en su hogar. —Como olvidar tu monoambiente, fue testigo de muchas cosas y ese balcón, por Dios...— Hecho la cabeza hacia atrás riéndose, dejando la frase al aire. No quería cometer pecado al comentar sobre una de las muchas anécdotas que vivieron ahí, por eso prefería recordarlas y recordar cuántos fueron los que se escaparon por el balcón. —Lo aprendí de mi papás. A él le gusta podar el jardín y a ella plantar rosales.— Sonrió recordando la primera vez que intento usar la máquina de podar, no tenía control sobre el aparato y sin querer destruyó un arbusto que recién estaba plantado. Esa fue la última vez que uso la máquina pero la primera de muchas veces que plantó flores.

No podía quejarse de la vida que ha llevado desde que apareció en Chicago aquella noche. Unos extraños que no eran sus padres la adoptaron como propia y ganó dos hermanos mayores que la trataron como si fuese de sangre. —Como olvidarlo, si lo único que haces es hablar de él además, aún recuerdo cómo crítico a mi cita en aquella cena que tuvimos hace tiempo.— El novio de su mejor amiga era todo un personaje. Era gracioso y le caía bien, y eso era lo más importante para ella, ya que de lo contrario tendrían problemas. Necesitaba tener de un cuñado que fuese capaz de comprender su sentido del humor y de aguantarse sus bromas, a veces un poco subidas de tono. —Mi mamá diría que en sus tiempos esas cosas no se hacían pero estoy contenta de que lo hayas hecho, es un gran paso en su relación. Muchos dicen que eso los pone a prueba.— Eso no lo decía ella sino su Cosmopolitan y 9 de 10 veces era cierto según los psicólogos entrevistados. Cualquiera que la escuchara hablar sobre esas cosas, dirían que es toda una experta en relaciones y parejas pero sólo tiene el conocimiento que comparte con sus amigas.

Se levantó del columpio con una ceja arqueaba, sin saber porque se lo pidió. Si algo se traía entre manos, quería saberlo de una vez, porque los misterios no eran lo suyo. Entrecerró los ojos cuando alzó su mano, buscando algo y cuando vio la roca en su dedo, sus ojos se abrieron en sorpresa. Estaba en shock y no podía creer lo que veía. —¿Te vas a casar?— Preguntó con la voz entrecortada. Era evidente que la emoción se apoderó de ella, ya que no fue capaz de articular alguna otra palabra, simplemente le hacía señas con la mano mientras sorbía de su vino, volviéndose a rellenar la copa, tratando de digerir la noticia. —Te vas a casar...— Volvió a repetir a la vez que una lágrima rodaba por su mejilla mientras una sonrisa se formaba en sus labios. —Vamos a tener una boda! Vamos a tener una boda!— Exclamó emocionada con una voz que caía en lo chillona. La tomó de las manos y la levantó del columpio, dando saltos para luego envolverla en un abrazo fuerte. Su mejor amiga se casaba.
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Mensaje por Invitado el Sáb Mayo 14, 2016 7:30 pm
Two girls and their wine
Me sostuve la garganta con una mano -Es verdad... estoy infectada con un virus- hice teatro para divertirla -Es el virus tiernitus y le da a las personas que hace rato no ven a sus amigas- baje el rostro, como compungida -solo se curará cuando hayamos pasado un tiempo en compañía- solté la risotada, ya no podía seguir hablando de esa tontería de manera seria -Uff... si ese balcón hablara, mínimo estaríamos presas o en un loquero- me abrace a mi misma como imitando una camisa de fuerza, de esas blancas que te ponen cuando estas en un centro de salud mental y eres peligroso, mientras recordaba algo que me había contado en una ocasión en que la había dejado sola en mi departamento -mejor que queden solo en nuestras mentes- le sonreí con malicia, la cual se transformó en una de nostalgia al escuchar que hablaba de sus padres, no podía evitar pensar en los míos, en la distancia y en que ahora al parecer todo estaba mejor. -He aprendido mucho de tus cuidados y los implemento en mis pequeñas plantas de balcón- quería un patio enorme en el futuro, donde pudiera tener un jardín lleno de aromas y colores.

Si fuese un poco mas pudorosa me hubiese sonrojado por su afirmación, pero no, lejos estaba de mi el que se colorearan mis mejillas, además de que tenía razón. Hablaba mucho de él, además, Ana era una de las personas a quien le caía bien y no podía dejarlo pasar -Recuerdo esa cena como si hubiera sido anoche- reí -Es muy natural en él hacer ese tipo de comentarios o bromas que al resto no le parece o le sienta mal- justamente tiene un humor que pocos aprueban, pero que a mi me encanta. Asentí -Mi mamá diría que es pecado e intentaría convencerme de lo contrario...- rodee los ojos -O no. Ya sabemos que la oveja descarriada hace y deshace y a nadie le importa- desde hacía tiempo había perdido esa conexión de madre a hija y no me quejaba, aprendí a vivir sin él y tenía otras personas con quien actuar de esa manera. -He comprado un helecho del amor, si sobrevive, estaremos bien- volví a reír suspirando luego. Cuanto había extrañado a mi amiga.

En un primer momento creí que no había escuchado, luego que no me había entendido pero cuando estaba por ponerme de pie para hacer algún movimiento y que espabilara comenzó a gritar. Dejé la copa a un lado y la abracé soltando todo el aire que había contenido hasta el momento puesto que no estaba completamente segura de su reacción -Si, una boda. En julio- la aferré mas a mi cuerpo sin controla la fuerza que pudiera estar empleando. Su emoción me traspasaba el cuerpo y me llenaba el alma -Tienes que prepararte, serás dama de honor- no sabía mucho de los asuntos de las bodas, pero estaba segura de que ella tenía que estar cerca.
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Mensaje por Invitado el Mar Mayo 17, 2016 1:44 am
Two girls and their wine
Nirvana se rió cuando miró a su amiga sostener su garganta con sus manos y negó suavemente, cuando quería podía ser una exagerada. —Mientras no se contagie, podré seguir juntándome contigo.— Hizo una mueca al fruncir los labios pero luego sonrió cuando le escuchó reírse, recordándole que ella también estaba padeciendo de esa terrible virus que había en el aire. La extrañaba demasiado. —No te preocupes, tenemos toda una vida y muchos años para compartir juntas.— Ensanchó su sonrisa un poco más y arrugó la nariz, imaginándose la vida que le esperaba al lado de su mejor amiga, las dos sentadas en un porche mientras una tejía bordado y la otra jugaba solitario, asegurándose de que su diagnóstico de Alzheimer era falso. Lo triste de esa visión, es que sólo una de ellas envejecería y la otra seguiría siendo una chica en sus veintitantos. —Yo sería la primera en ponerte la camisa de fuerza, no te preocupes.— Bromeó mientras hacía gestos con los cuales improvisaba la futura reacción de Manu cuando la camisa de fuerza estuviera envolviéndola. Hacia las caras de desagrado que hacía su amiga mientras gritaba histérica, girando su cintura de un lado a otro, queriéndose quitar la camisa. —Tal vez no reacciones así pero estuve un poco cerca.— Explicó y se encogió de hombros. —Por favor, la última vez que mencioné algo sobre el balcón, me metí en problemas.— Frunció el ceño al recordar la discusión sin sentido que tuvo con Creed, el chico con el que salía mientras vivía en el monoambiente. No le había gustado algo que había hecho junto con Manuela que involucraba a alguien del sexo opuesto y esa fue la última vez que estuvo ahí dentro. —Haz aprendido bien, alumna. El día que tengas tu casa propia, te regalaré tu primer girasol para plantar.— Sonrió, haciendo alarde del pequeño jardín de girasoles que tenía. Le había llevado algún tiempo criarlos y verlos crecer altísimo pero valía la pena, le daba un toque más orgánico a un patio tan simple y rojo con tanto ladrillo.

"No hay que juzgar un libro por su portada", fue lo que se dijo Nirvana la primera vez que conoció a Darius. Se veía muy serio y hasta antipático, para no decirle nefasto, ya que casi no habló pero vaya sorpresa la que se llevó cuando le escuchó decir algo esa vez. Fue un comentario que parecía ser de lo más normal para él y para ella fue lo más gracioso que pudo haber escuchado en toda la semana. Así de fácil se ganó su aprobación al hacerla reír como si no hubiese mañana. —Después de eso, Creed pasó el resto de la noche preguntándome qué demonios le veía tanto Darius y que cosas malas había dicho de él.— Rodó los ojos, bufando. Creed se había comportado como una mujer chismosa después de la cena, encima de ella, queriendo saber cosas que no podía decirle para no hacerlo sentir mal y en parte le había hecho un favor al criticarlo. Remarcó todas las cosas malas que ella le veía pero necesitaba que alguien más se lo confirmara, así que lo mandó a freír espárragos el día siguiente. —Créeme cuando te digo que nuestros sentidos del humor, se llevan tan bien como la mantequilla y las tostadas.— Dijo con un deje de diversión en su voz y de cierta manera hasta contenta estaba, ya que había encontrado a una figura masculina que compartiera un sentido del humor casi similar al suyo. —Tú y tus helechos de amor, nunca vas a cambiar.— Suspiró de manera exagerada, como si se diera por vencida tratando de comprender la eterna relación de la rubia con sus plantas.

Nunca fue muy buena con sus emociones, ni para contarlas ni expresarlas tampoco y cuando eso llegaba a suceder, lo cual era un acontecimiento, era porque algo realmente impresionante había sucedido, y simplemente no podía controlarse. Parecía un aspersor a la máxima potencia. No supo en que momento su cuerpo dejó de brincar como el conejo Energizer pero ella seguía gritando, haciéndosele difícil el poder articular correctamente alguna palabra para decir algo más. —¿En julio? Eso es en dos meses, casi uno pero no importa, porque te vas a casar.— Comenzó a saltar de nuevo como histérica mientras sus brazos seguían rodeando la forma de su ahora comprometida amiga, la abrazaba tan fuerte que no quería soltarla. —¿Dama de honor? ¿Yo, tu mejor amiga?— Apretó sus labios y parpadeó rápidamente, pudiendo sentir como las lágrimas se acumulaban en sus ojos, queriendo llorar de la emoción. —Prometo que te ayudaré a levantarte la falda del vestido cuando tengas que ir al baño, porque eso hacen las damas de honor.— Sonrió con levedad y finalmente dejó que las lágrimas cayeran por su rostro, mostrándole lo feliz que estaba por ella.

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Mensaje por Invitado el Miér Jun 08, 2016 8:59 pm
Two girls and their wine


Alcé una ceja consternada, mi amiga me estaba rechazando -Entonces, si estoy enferma ya no valgo nada para ti?- dramaticé -¿Dónde queda nuestra hermosa amistad y el "hoy por mi, mañana por ti"?- hice un puchero toda afligida como si realmente me doliera lo que estaba diciendo, tenía que contener la risa todo lo que pudiera pero fue en vano, la carcajada salió disparada sin mas. -Toda la vida, Ana, soy como el moco que se pega y ya no se despega- me encogí de hombros, aun sonriendo, mas aun por lo que acababa de decir. Negaba mientras reía por la manera en que me imitaba, cruce los brazos después de despeinarme un poco -Amiga, los duendes me llevan en sus carretas de mil colores- dije como si fuese una loca de atar -Yo soy mas expresiva, casi casi me igualas- apoye la mano en la frente -lo recuerdo, por suerte terminaste pronto con ese idiota de Creed, no se merecía ni que lo miraras a los ojos- no me agradaba el sujeto, a pesar de que por lo general todo el mundo me caía bien. Asentí -Amo tus girasoles, quedarán muy bien- una sonrisa amable se dibujó en mi rostro agradecida por lo que me decía.

Rodee los ojos, ya sabía que era un pendejo pero no que era en calidad de "Gran" pendejo. -Ya se que Darius no es el mejor anfitrión cuando alguien no le cae bien, pero Creed se pasó de la raya cuando se portó como niña quejona...- Si, teníamos una manera de ver la realidad bastante diferente a como la tenía el y por eso le hicimos la noche casi imposible porque si, yo ayude a que mi novio se pusiera mas insoportable aun. -No puedo evitarlo, desde que vimos aquella película "Como perder a un hombre en diez días", el tema del helecho me pareció espectacular. Y las plantas me pueden...- Darius se rió demasiado cuando le dije que lo compraría y que debía de cuidarlo tanto como yo, pero ahí seguía creciendo fuerte -ambos lo cuidamos con amor- sonreí satisfecha.

-Me...estas... ahogando- dije como pude entre saltos por aquel abrazo tan efusivo de ella. No pude evitar derramar lágrimas al ver cuan contenta se había puesto por la noticia. Sabía que la haría feliz pero no que tanto -Si, necesito que me sostengas el vestido y que me recuerdes que huir es una mala idea, además de que no puedes permitir que desaparezca o hiperventile- temía estar mas asustada de lo que estaba ahora y cometer algún error del que pudiera arrepentirme. Si, estaba asustada pero también muy segura de lo que sentía y lo que quería -Yo no se nada de bodas, tienes que asesorarme en todo- volví a abrazarla mientras las lágrimas seguían cayendo, lágrimas de completa felicidad.
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Mensaje por Invitado el Vie Jun 10, 2016 12:13 am
Two girls and their wine
Tonta, ¿En serio crees que te rechazaría por estar enferma? Acuérdate de la vez que nos enfermamos por habernos comido las sobras de Panda Express.— La miró, cerrando sus ojos brevemente al recordar aquel fin de semana en el que estuvieron incapacitadas por andar de glotonas. Creyó que perdería su estómago de lo mal que se sentía. Pero claro, sus risotadas siempre le regresaban a la realidad y le hacían olvidarse de lo que sea que haya estado pasando o recordando. —¡Ew! Tenías que salir con la comparación del moco.— Arrugó la cara fingiendo asco e hizo ruidos similares a los de estar vomitando. —Bitch, please. Yo hago a las locas verse fabulosas.— Tronó sus dedos a como lo aprendió de las muchas chicas de color que veía en televisión y películas, NeNe Leakes era la mejor haciéndolo. Era una de sus muchas spirit animals.No me lo recuerdes por favor, todo el tiempo se comportaba como una niña aunque extrañaré el sexo, eso sí.— Suspiró con pesadez, recordando todas las veces que Creed y ella tuvieron sexo, cada vez se volvía mejor que la anterior hasta el punto de literalmente no sentir nada al día siguiente. Así que sí, extrañaría lo que le daba y no a él. —Lo mejor de tener uno de mis girasoles, es que se verán muy bonitos al lado de tu helecho, así tendrás una flor que llamaras "nuestra".— Sonrió con un poco de orgullo, sabiendo que su helecho tendría competencia, ya que tendría que dividir su atención entre la planta que compró con Darius y la que le regalaría ella. Además, es una forma "no oficial" de formalizar la unión que las une como hermanas de corazón.

Nirvana ni se molestó en abrir la boca para defender la reputación de quien solía ser su boy toy, ya que todo lo que decía Manu era verdad y ella las sabías, solo que por algún motivo que no sabía cuál era, nunca se las pude decir de frente. La intervención que tuvo Darius con él durante aquella cena, fue lo que le hizo falta a ella para decirle de una vez todo lo malo que tenía, porque difícil era recalcar todas las cualidades buenas que poseía. —No te aflijas por eso, más bien el cuñado me hizo un favor, logró decirle todo lo que yo no pude.— Agradecida se sintió con él por haberle hecho ese favor y era la primera vez en la que no le incomodó para nada su actitud insoportable, es más, lo disfrutó y por respeto al susodicho no se le rió en la cara. —Desde que yo miré "Como perder a un hombre en 10 días", Matthew McConaughey me pareció espectacular y guapísimo.— Se abanicó con la mano y mordió su labio, recordando lo perfecto e imperfecto que se veía en la película, y en la vida real, sería realmente tonto dejar ir a un Ben como él.

Ay, perdón. No suelo medir mis fuerzas cuando me emociono.— Se disculpó riéndose levemente y limpió con sus dedos las lágrimas que veía derramar por sus mejillas. No debía llorar, aún estaban lejos del gran día además de que era de mala suerte. —Además te recordaré que es de malísima suerte usar perlas y si ese a día tus órganos reproductivos se les ocurre hacer una visita, haré que usas pañal de adulto y dos para estar segura.— Le sonrió, asegurándole con sus palabras folclóricas de que todo saldría bien en su boda, ya que ella estaría ahí para asegurarse de que todo saldrá a como ella lo desee y repelara los problemas si es necesario. Llueve, truene o relampaguee, nada se interpondría en su día más importante.  —Tienes suerte de tenerme, porque da la casualidad de que yo sé todo sobre bodas.— La abrazó de regreso, volviéndola a mecer entre sus brazos, pudiendo sentir como sus lágrimas volvían a caer por la mejilla de la rubia, mojando su blusa.
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