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Like a siren in the morning {Privado}

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Mensaje por Invitado el Sáb Mar 26, 2016 11:49 am

Like a siren in the morning



Black Creek, Manhattan Norte · 26/03/2016 · 10.00 am

Luces, todo se resumía a ello, incandescentes visiones que iban y venían según el grado de interés que les mostrase, a veces parecían simples fuegos fatuos a su alrededor más otras su fulgor era tal que podrían hacer palidecer hasta el mismo astro rey. Imágenes parpadeaban al instante en que sus ojos lo hacían impidiéndole deshacerse de ellas, aún despierto no le abandonaban obligándole a intentar concentrarse en algo más, cualquier pensamiento inesperado y carente de importancia servía a aquel propósito, cada intento era válido con tal de dispersar sus pensamientos y otorgarle paz a una mente cansada, saturada, atormentada por sobre todo.

Wilhelm solía tener esporádicos sueños que no llegaban a encausarse en la vía de las pesadillas, tenían potencial para ello sin embargo se limitaban a ser un conjunto sin sentido de imágenes que persistían en su memoria hasta días después de haber despertado. Muchas veces les atribuía un componente aleatorio debido a la falta de cohesión entre las mismas sin embargo en algunas ocasiones estas seguían un patrón fácil de identificar lo que le permitía en vigilia llegar a una conclusión razonable, a lo mucho. Tenía el suficiente sentido común -quizás entrenamiento con suerte- para alejar aquellas ilusiones que solían aferrarse a él más de lo estrictamente necesario, relegándolas a un limitado espacio en su cabeza, aguardando el momento en que flaquee para brotar y dominarle nuevamente, razón por la cual mantenerse ocupado nunca había sido tan imperativo como en la actualidad.

En aras de una existencia ocupada y alejada de sus demonios internos consideró plausible retomar antiguos experimentos que había emprendido hace un tiempo atrás, uno de ellos particularmente se limitaba a reproducir pociones de antaño que parecían haberse olvidado más para él resultaban ser fascinantes y sumamente ilustrativas a la hora de entender cómo funcionaban otras, siendo muchas de estas base para las actuales. Recolectar ingredientes siempre fue algo tedioso debido a la infrecuente existencia de los materiales que necesitaba lo cual le significaba emprender una búsqueda que muchas veces se prolongaba más de lo necesario, en esta ocasión no era diferente ya que se encontraba en el Bosque merodeando de un lado a otro sin éxito alguno. Consideraba que el Sauco no debería ser tan difícil de encontrar sin embargo no había dado ni siquiera con una ínfima rama lo cual comenzaba a hacer mella en su paciencia y por sobre todo debido al hecho de que se la hacía tarde para trabajar.

Tras unas cuántas maldiciones decidió fluctuar su camino hacia la izquierda lo cual iba en contra del camino por donde vino, su paso era lento y controlado como siempre y con mayor razón considerando que se encauzaba por un sendero que no conocía, tras unos cuántos minutos en lo mismo llegó a una especie de Edén natural, donde un pequeño lago adornaba la visión y la vegetación contrastaba con la claridad del agua, la misma que bañaba una figura olivácea que correspondía a la de una mujer, desnuda al estar de espalda pero lo suficientemente nítida para tener consciencia de lo que significaba. En un acto de completa inteligencia, se giró sobre su propio eje para voltearse y devolverse por donde llegó, intentando hacerlo sigiloso y así evitar que ella notase su presencia, claro está no contaba con que había dejado de ser prudente y descuidado por sobre todo cuando una rama crujió bajo su pisada, instantáneamente maldijo por lo bajo quedándose estático y no permitiéndose el voltear, con suerte, la cual debería ser desbordante, aún era irrelevante su presencia.
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Mensaje por Invitado el Lun Abr 11, 2016 7:19 pm
Hace un día estupendo. Estos días atrás ha llovido bastante y ahora todo huele como a césped recién cortado —eso dice Alan, yo nunca he visto un cortacésped de esos que él dice— . También hay algunas frutas extra en los arbustos. He de reconocer que me he peleado con algún animal por ellas, pero en mi defensa diré que algunos de ellos pueden trepar tranquilamente por los árboles, y yo no. De todos modos ni Alan ni yo tenemos algo que hacer, así que me he tomado «el día libre». Al despertarme he salido a correr con los ciervos, luego me ha tocado escabullirme de un oso y finalmente aquí estoy, relajándome en un lago.

Llevo varios días pensando en el último miedo que me atacó. Hasta ahora sólo se habían atrevido a darme pequeños sustos, pero después de que el último me hiciera imaginarme que me encontraba en medio de la ciudad, sola y con todo el mundo mirándome, he empezado a tomarme las visitas anteriores como meras advertencias. El último suceso pareció el principio de algo. Quizá el haber matado a casi todos los demás miedos les haya enfurecido. No tengo secretos con Alan, pero tampoco quiero preocuparle. Sabe todo lo que pasó, pero no lo que está pasando por mi cabeza. Dice que me conoce mejor de lo que creo, así que si tiene que darse cuenta, se dará cuenta tarde o temprano. Si no surge, no voy a forzar nada. La última vez que quise forzar algo me llevé un mordisco de nutria.

La inusual calidez del agua debida al sol consigue que por un rato me olvide de todo. La sensación de frescor que me produce el aire en contraste con la tenue calidez del agua me provoca escalofríos agradables, de esos con los que uno se plantea si salir ya del agua o quedarse un poco más. Decido quedarme y nado con los peces y los bichitos de agua. Me hace gracia que algunas criaturas sientan curiosidad hacia mí y se acerquen despacio, y que cuando yo decido acercarme salgan corriendo. Cosas de la naturaleza, supongo.

El sonido de una rama rompiéndose no debería llamarme especialmente la atención, pero hay algo en el ambiente, en los propios animales, que me hace dudar.

¿Alan?

El corazón se me acelera levemente.

Alan, si pretendes gastarme una broma, te aconsejo por el bien de tus «pequeñines» que no te metas en el agua. Está congelada.
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Mensaje por Invitado el Lun Abr 18, 2016 6:28 pm

Like a siren in the morning



Black Creek, Manhattan Norte · 26/03/2016 · 10.00 am

Perder el tiempo últimamente se había convertido en una especie de hobbie para él, y es que a pesar de no ser su intención terminaba por dar vueltas innecesarias y alejarse de su tarea inicial. Pocas veces se aventuraba como explorador y decidía dar algunas vueltas por la ciudad, en esta ocasión fue porque necesitaba algunos ingredientes para sus pócimas los cuales no crecían en la tierra, al menos no en la que estaba acostumbrado a ver. Por ello se internó en el bosque donde esperaba encontrar aquellas especias, tubérculos y plantas que complementarían sus reservas, si tenía suerte, encontraría sándalo, dientes de león y algunas bayas que a pesar de parecer silvestres e inofensivas tenían una cuota de veneno que al saber emplearlos podrían ser mortales.

Llegó a una especie de claro en su recorrido sin un camino determinado, simplemente andaba por donde su intuición le dijese que era más posible tener suerte lo que claramente no respondía a un poder o habilidad, simplemente, una tontería que parecía persistir aún después de la muerte. Tras adentrarse cada vez más vislumbró un lago en el cual el agua era cristalina, casi un paraíso considerando donde se encontraba situado más eso no fue lo que más llamó su atención sino que la presencia de alguien más, una mujer que estaba bañándose en sus aguas. Se dio cuenta de que estaba obviamente desnuda y por un tema de no meterse en problemas decidió que lo más prudente sería salir de allí por lo cual se volteó lentamente intentando pasar inadvertido claro está parece que no sería tan fácil dado que unas ramas crujieron bajo sus pies Maldición.

Esperaba no haber llamado su atención sin embargo una melodiosa voz le avisó que no tendría tanta suerte. ¿Quién era Alan?, ni idea, pero por su bien esperaba que aquel pudiese salvarle de la inesperada situación incómoda en la que se metió. Nuevamente la voz le sorprendió pero en su intento por escapar continuó caminando lentamente, cuidando de no pisar nuevamente las ramas aunque el lugar estaba lleno de ellas por lo cual inevitablemente hubo crujidos…tan sólo un poco más y podría dejar todo atrás, pero, ¿realmente podría?.
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Mensaje por Invitado el Sáb Abr 23, 2016 10:06 pm
Cuando un par de zarigüellas  desaparecen entre la maleza tras los crujidos empiezo realmente a asustarme. Aunque los animales nunca dejan de temernos solamente por parecer humanos nunca han huido despavoridos de este modo, pues a nosotros están acostumbrados. El hecho de que ese par de roedores desaparezca así sólo puede significar una cosa: depredadores. O, en su defecto, algo que no hayan visto nunca antes. El corazón se me encoge hasta casi desaparecer. ¿Un jaguar? ¿Un lobo? Joder, ¿es un oso? O aún peor… ¿Es acaso otro miedo?

Sin darme cuenta he empezado a temblar, y no precisamente por el agua sobre mi piel.

¿Alan? —llamo nuevamente, ahora con voz rota y visiblemente asustada —Alan, no tiene gracia, me estás asustando. Sal de una vez porque empiezo a pensar que no eres Alan —lo cual es peligroso si me da tiempo a salir del agua y equiparme el carcaj con las flechas.

Trago saliva mientras me voy agachando poco a poco hasta quedar sumergida del todo excepto por la cabeza.

Me envalentono por última vez.

¿Alan? Dime que eres Alan, por favor…
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Mensaje por Invitado el Dom Abr 24, 2016 5:21 pm

Like a siren in the morning



Black Creek, Manhattan Norte · 26/03/2016 · 10.00 am

No tenía nada que temer, de hecho estaba preparado para enfrentarse a quién tuviese la osadía de atacarle más no creía que fuese necesario considerando que había intentado al máximo pasar inadvertido por el mero hecho de no tener que darle explicaciones a nadie acerca de sus actos. No era alguien sociable por lo cual explicarle a alguien su presencia en el Bosque sería tan molesto que instantáneamente le dolía la cabeza, en sentido figurado, claro está.

Después de esto se la pensaría dos veces antes de adentrarse en un lugar público y esperar no tener que lidiar con nadie, lamentablemente para él, era normal en las personas involucrarse con otros y compartir, él seguía siendo una persona, al menos, de título más eso no quería decir realmente se sintiera como uno, ¿No?. Esperaba pasar inadvertido para la mujer, ciertamente el ruido al pisar las raíces secas y troncos podría pertenecer a un animal salvaje más al parecer a ella no le parecía así ya que lo atribuía a una persona, un tal Alan.

Seguía con su camino pero no podía hacer nada, a cada momento parecía delatarse más a sí mismo y peor aún la voz de la mujer que denotaba urgencia, quizás, si tenía suerte podría salir bien de ello-No, no soy Alan-aventuró en contestación, recargándose en el tronco de un árbol sin voltearse, primero, porque no quería mostrarle su rostro y segundo porque de seguro ella lo mataría si posara la mirada en una mujer que estaba dándose un baño…desnuda. –Lo siento, me perdí y no sabía que había alguien más por aquí-una mentira que no lo era del todo, no estaba perdido, pero si ignoraba la presencia de cualquier otro ser vivo perteneciente a su raza. Esperaba marcharse rápidamente tras ello, suficiente con haberse delatado para aspirar a más.
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Mensaje por Invitado el Lun Abr 25, 2016 10:50 pm
No, definitivamente no es Alan, tanto porque lo reconoce como porque no es su voz. Es otra persona. ¡OTRA PERSONA! ¡En el bosque! ¡Junto a mí! Si me quedaba cuerpo que sumergir en el agua, ya no. Con suerte todo habrá sido una ensoñación pasajera y cuando saque la cabeza del agua habrá pasado todo. Me he hundido tan deprisa que se me han taponado los oídos. Me he asustado tanto que no recuerdo exactamente dónde están mi ropa y mi carcaj. Tengo que sacar la cabeza por la mitad como hacen los cocodrilos y escudriñar bien cada palmo de tierra antes de cambiar la dirección de mis ojos. Cuando creo asegurarme de que no está cerca o al menos visible —lo cual, erróneamente, me hace suponer que él tampoco me ve a mí, saco medio cuerpo del agua.

Vamosvamosvamosvamosvamos —ahora que el aire me roza la piel mojada sí hace frío, y tiemblo.

Cuando por fin encuentro el carcaj sonrío.

No te muevas —advierto.

Alcanzo mis cosas, pero no me molesto en vestirme. Muerta del todo, la ropa no me servirá de nada. Me equipo el carcaj y las flechas y coloco una en el arco mientras me escondo agachada entre unos arbustos grandes. Estoy intentando localizarle, pero no le veo… hasta que creo divisar una figura que no se parece a la de un árbol o animal que conozca.

Gírate. Muy despacio.

Por si acaso, tenso la cuerda.
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Mensaje por Invitado el Mar Abr 26, 2016 5:56 pm

Like a siren in the morning



Black Creek, Manhattan Norte · 26/03/2016 · 10.00 am

Si tenía suerte la mujer probablemente gritaría o se molestaría pero actuaría normalmente como alguien que tuviese pudor, quizás le diría unos tantos insultos y terminaría por irse o bien lo haría él sin nada que agregar, esperaba eso, lo quería por ser la situación más normal. Maldecir su suerte siempre fue una especie de ritual para él ya que esta no le sonreía, si es que existiese claro está.

Suspiró cuando no hubo sonido alguno después de unos segundos, ¿Qué estaría haciendo?, no lo sabía dado que estaba recostado sobre el tronco de un árbol con el rostro hacia el bosque, su anonimato estaba en juego y quería mantenerlo así. No había necesidad de presentarse, después de todo, era un encuentro fortuito. Le escuchó por fin lo cual hace que suspire primero porque había estado pensando qué quizás se hubiese marchado lo cual hubiese sido perfecto a su causa y segundo, por el tono de voz que utilizaba. Claramente no se movería, no dejaría su posición actual.

-¿Por qué haría eso?-dijo sin realizar movimiento alguno, no estaba en posición de darle órdenes y viceversa, así que mientras estuviese de aquella forma no había posibilidad de que él cambiase, después de todo estaba cubriendo su espalda, algo básico a la hora de sobrevivir-No he visto nada por cierto, así que si te parece seguiré mi camino y tú el tuyo, aquí no ha pasado nada-dijo con un voz firme pero hablando hacia su izquierda, dirección contraria hacia donde se encontraba.
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