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Bohemian Rhapsody — Fleure

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Mensaje por Invitado el Vie Mar 11, 2016 1:47 pm
«Bohemian Rhapsody»

The Sacrifical Clam Bar · Viernes · 23:00

Si hace unos años le preguntaban a que se quería dedicar, la respuesta inmediata habría sido: Músico, pero ahora eso sonaba tan ridículo como la idea de comer Cupcakes con cerveza de chocolate y es que definitivamente no importaba cuanto le apasionara ese arte ni que tan bueno fuera en el, necesitaba solvencia económica. De ahí partían infinidad de planes nuevos que tenía en mente.

—¡Hey! Quién diría que te encontraría por aquí viejo. La semana pasada en el “Ferle” apostamos a que los gorilas del Mono te habían dejado medio muerto y por eso no aparecías— Ese era Ryan, un descendiente de afroamericanos con quien Tyler había crecido en el Bronx, un poco mas idiota que el tatuado pero con bastante sentido de la lealtad. —Arreglé ese asunto, ahora espero a alguien importante— el tono seco de Hannigan no sorprendía a su compañero, quien de lejos se notaba ser alguien más carismático y tolerante que él. —Cuanto misterio, al menos dime como es la afortunada, ¿Esta buena?— sonrió ladino, pero estaba claro que Ryan no tenía ni la mínima idea de que la joven de la cual hablaba no era como las mujeres que quizás, hasta descaradamente, podría decirse que habían compartido en el pasado. —Es mi novia idiota, mucho cuidado con eso— lo tomo de la camisa con una mano para acercarlo a su rostro, arrancando una rápida carcajada del oscuro, siendo buscado después por un par de chicas queriendo llevárselo a la mesa donde antes estaban. TSCB no era un lugar de mala muerte como a los que acostumbraban ir, por eso lo manejaron con más calma y tras disculparse por su comentario, Ryan se regresaría por donde vino.

Tras el breve reecuentro Tyler se reiría con ganas pero no por la conversación absurda con su amigo, ni por burlarse de sí mismo dada la autoevaluación de hace rato, si no por la situación en general. Luego negaría y le daría otro trago a la cerveza, esta vez disfrutando un poco más del sabor en su paladar. La misma mano sostenía entre sus dedos un cigarrillo el cual calaba con total devoción y en el cenicero más cercano reposaban los cadáveres de los que en vida acompañaron la espera por la castaña, su novia. Fácilmente podía haberse encontrado con ella en donde vivían desde hace no mucho, pero para ser francos tenía un poco de ganas de sentir el bullicio que solo el fin de semana podía traer. Era viernes y el Sacrifical Bar estaba particularmente lleno, tragos por doquier, mujeres que bailaban solas esperando que alguien las aborde y música a tope que solo era interrumpida por la voz de los improvisados que se subían a la tarima. Era un bar con temática del viejo oeste y quizás ese era su atractivo al escapar de lo convencional; equipado con unos cuernos de toro gigantescos y las puertas de vaivén en la entrada, ofrecían un nuevo concepto de entretenimiento, juntando el karaoke con juegos de trivia.

El lugar le pertenecía a un viejo conocido quien más tarde le pasaría los contactos para comenzar su pequeño gran negocio, siendo ese uno de los motivos por el cual citaría esa noche a su escurridiza compañera sentimental y también porque quería que ella le dé un respiro a sus agitados días. Después de todo estar bajo el mismo techo no significaba que pudieran verse todo el tiempo.


Última edición por Tyler C. Hannigan el Lun Abr 04, 2016 5:49 am, editado 1 vez
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Mensaje por Fleure S. Cartier el Dom Mar 13, 2016 3:23 am
Bohemian Rhapsody
Terminó de liberar su cabello, dejando que este recorriera su espalda con gracia mientras agregaba la alarma al automóvil y avanzaba entre las personas abriéndose paso para poder ingresar de una vez al llamativo bar en busca de su pareja. Minutos antes de que terminara la segunda hora de sus clases, la francesa había recibido su mensaje diario el cual en aquella ocasión venía acompañado de una misteriosa dirección. Al parecer su chico la esperaría en aquel lugar cuando ella finalizara sus pendientes laborales, a lo que confirmó inmediatamente he intentó hacer todo lo posible por terminar más rápido el informe toxicológico para su clase. Claro que sus planes nunca salían como esperaba, así que tuvo que manejar como alma que llevaba en diablo para alcanzar a llegar al departamento y arreglarse un poco. No puso objeción alguna, total, era viernes y también necesitaban darse un tiempo como pareja muy por aparte de las ocupaciones de ambos. Una sonrisa de autosuficiencia se alzó entre sus labios. Conocía el sitio de entre voces aunque nunca había puesto un pie ahí, era un lugar reconocido de Brooklyn y aunque quedara un poco retirado de su departamento bien podría valer la pena pasar un rato ahí para alejarse todo, solo ellos dos como no podían hacerlo en varias ocasiones.

Al girar ligeramente en busca de aquella ancha espalda que tan bien conocía, pudo divisarlo en un asiento de la característica barra con tintes del viejo oeste, terminando de charlar con un hombre de tez oscura al cual había soltado recientemente de su camisa. Negó suavemente. Ese hombre ni estando en un lugar repleto de gente podía estar tranquilo. Para su suerte, el afroamericano había reído con lo que el castaño le había mencionado por lo cual no tenía porque intervenir para que se tranquilizara, bien podía ser un amigo del neoyorquino de aquellos que guardaba siempre tan celosamente debajo de la manga y que nunca había conocido, con excepción del que atendía el refugio de animales donde consiguieron hace tiempo a su pequeño gato. —¿Tan pronto haciendo problemas, Hannigan?—Cuestionó murmurando cerca de su oído, depositando un beso corto en sus labios, aprovechando el descuido para quitarle lo poco que le quedaba del cigarrillo y darle una breve calada, aplastando los restos del mismo en el cenicero frente a él. Saboreó, soltando con delicadeza el humo con destino hacía el techo. —No, definitivamente esto no volverá a ser mi fuerte.—Masculló con una mueca antes de partir el momento con una sonrisa ladina. —El tráfico era terrible; mi informe fue una pesadilla y aún así tenía que llegar al departamento y arreglarme con algo que no fuese una espantosa bata en menos de diez minutos, y todo para alguien que me citó en este lugar tan particular.—Contó mientras tomaba asiento en uno de esos bancos altos y recargaba su cabeza en su hombro, soltando un suspiro dramático. —¿Acaso lo conoces? Venga, que su mujer está desesperada por saber que esta será una buena noche lejos de todo.— El barman interrumpió su momento de actuación, a lo cual la francesa se enderezó en su asiento y terminó por pedir una cerveza.

A lo lejos las voces de unas féminas recitando una canción que conocía muy bien, llamó completamente su atención. —...but you take me all the way, you take me all the way...—Canturreó antes de reírse de si misma. —¿Por qué no me dijiste que era un bar karaoke?— No necesitaba que se lo confirmara cuando ella misma lo estaba viendo; aquello pintaba para ser mejor de lo que imaginaba. Al menos no escucharía música country toda la noche y ese era un gran paso.


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Mensaje por Invitado el Miér Abr 06, 2016 9:57 pm
Bohemian Rhapsody


No me era nuevo escucharla quejarse de todo lo que pasó para llegar, incluso cuando gran parte de ello correspondía al guión de un juego divertido. Fleure tenía la peculiaridad de ser así y eso me gustaba.


El barman entregó la cerveza a la castaña mientras Tyler la observaba de reojo, aún con los vestigios de ansiedad entre mezclada por la confrontación con Ryan, necesitaba reafirmar, de alguna manera, la necesidad de posesión que sentía sobre la francesa. Su sonrisa ladina lo delató cuando de pronto rodeó su cintura con una mano y la atrajo demandante, para luego tomar el lóbulo ajeno con la boca y dejar que sus labios húmedos se deslicen por el contorno de su oreja. —Depende, ¿me premiaras si digo que conozco a ese despreciable sujeto? Porque te aseguro que se me ocurre una muy buena forma de cómo lo harías— Insinuó con descaro, posando un par de besos en el camino a su cuello. Sin embargo, terminó por soltarla a modo de contención. El plan para esa noche no era exactamente ese, aunque ganas de cambiarlo no le faltaban, de hecho si ella no fuera alguien tan importante en su vida ya se la habría llevado al baño de aquel lugar sin miramientos, o incluso al hotel mas cercano, pero no, la castaña no era cualquiera, y él ya había dejado de ser tan animal o al menos trabajaba en ello.

Con frecuencia se preguntaba si ese tipo de arranques idiotas a ella le molestaban a la larga, sabiendo de antemano que era demasiado impulsivo, tampoco buscaba usarlo siempre de excusa. —Será mejor que vayamos a una mesa. Veremos mejor a los improvisados y de paso, te cuento un poco de lo bien que me ha ido hoy— La miró con un aire un poco más calmado, pidiendo una botella de whisky. De pronto, de camino entre la gente y sin buscarlo, sus ojos alcanzaron a posarse en la silueta de una mujer cuya curvilínea figura resaltaba dentro de un vestido bastante escotado. Estaba frente a ellos, con una melena azabache y piernas kilométricas que la hacían difícil de olvidar, pero a esas alturas su presencia no causaba la menor inmutación sobre el ojiverde, con quien compartió alguna que otra noche en el pasado. Si solo hubiera tardado un segundo más le habría dado pie a que hablara, pero no lo hizo y pasó de largo, dejándola con un gesto incrédulo. Lo que vino después de eso fue un silencio casi sepulcral, mientras colocaba en el centro de la mesa aquella botella de licor junto a los vasos. —Estuve con Angus, creo que te hable de él la otra noche— por otra noche se refería al mes pasado, cuando casi quema las sabanas con las cenizas del cigarro y ella le armó la bronca.

Angus era un alemán con pinta de mafioso que físicamente bordeaba los cuarenta años, un hors que se había vuelto dueño de una cadena de Night Clubs bastante conocida y que ayudaba a Tyler en la búsqueda de un sujeto de su condición, pero claro, ni su identidad como no-humano y tampoco la ayuda que le brindaba al castaño eran de conocimiento de ella. Esas eran otras cosas que lo dejaron suspendido por un instante mientras encendía un nuevo cigarrillo y cerraba los ojos para exhalar el humo. —Celebraremos que pronto tendré mucha pasta— La música que hasta hace un momento había desaparecido de su alrededor volvía a rodearlo.
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Mensaje por Fleure S. Cartier el Miér Abr 20, 2016 1:27 pm
La francesa se limitó a rodar los ojos, alzando la comisura de sus labios en una media sonrisa dispuesta a darle un trago más a su cerveza la cual estaba a punto de agotarse. —¿Ganarás más pasta? ¿Con buenos méritos?— Cuestionó arqueando una ceja, esperando una respuesta que sabía perfectamente que nunca llegaría. Conocer a Tyler era rodearse de enigmas que asociaba rápidamente a su intuición, la cual nunca fallaba; por más que le aconsejara o guiara, sería complicado que el chico saliese de sus deudas o negocios ligados con hombres peligrosos, cuestión que a la castaña le terminaba por dejar los nervios de punta. Asintió dándole la razón, había escuchado del hombre que le decía y claro que si mal no recordaba no había sido una conversación en si. Siempre le pintaba las cosas desde el punto de vista menos peligroso o se omitía detalles, lo que era andarse con medias tintas y claro, provocaba solo que la castaña se molestara. —Te emociona, puedo intuirlo. Lo que quiere decir que nada de lo que me dirás no será bueno — Señalo cruzándose de brazos antes de mirarlo fijamente. Miles de ideas pasaban por su cabeza pero ninguna lograba atar cabos con las señales que previamente había dado. No llegar a dormir, las ojeras, el incremento de su masa corporal... había cambiado y Fleure no podía sentirse menos preocupada. — Te mataré si es lo que estoy pensando y a ella también, me gustan los abrigos de puta— Le señalo entrecerrando sus ojos intentando dar una apariencia seria aunque por entro estuviese a punto de estallar en risas. La imagen previa de la exuberante mujer que se había cruzado en su camino y la cual de seguro aun continuaba rondando por ahí, no había pasado desapercibida para ella aunque fuese muy mínimo el contacto. La observación era su mayor fuerte, así que si estaba en su oportunidad hacer algún comentario inoportuno, lo aprovecharía; costara así su credibilidad en cuestión de celos. Suspiró dramáticamente y aprovechó para girar los vasos que el bartender les había entregado, abriendo así la botella de whisky para servir una copa para ambos y alzarla ofreciendo un brindis significativo por los cambios que realizaría para si mismo. Si su idea era convertirse en un emprendedor, lo apoyaría hasta el final.


—Hoy estuve a punto de abrir un cuerpo —Comentó vagamente mientras bebía del liquido amargo. Una mueca resaltó en su rostro seguido de una breve risa. — Pero no lo hice. Me he bloquee y el profesor me dijo: "Cartier, ¿Cómo piensa reconocer las partes de la anatomía del cuerpo humano si tienes los ojos cerrados?" Imitó a su profesor anciano para aligerar su propia tensión. Desde los últimos hechos en su vida, el bloqueo parecía aparecer siempre que la sangre, fuese de ella o no, estuviese presente en alguna escena, lo que era un obstáculo inmenso debido a la carrera que estudiaba. Le tenía un miedo profundo al recordar en lo que se había convertido y saber que no podía controlarlo; porque la atracción de volver a repetirlo era irresistible. El miedo a volver a hacerlo eran sus pesadillas recurrentes o la dueña de sus insomnios.  Miró al chico con una mueca. Sabía que aunque su comentario fuese banal, él la entendería.     

Al fondo, una canción no tan reconocida llamó su atención, girándose para prestarle atención a un chico que parecía rondar su edad, no tan grande como para ser ignorado como los demás hombres de Broadway pidiendo una oportunidad para demostrar su talento ni tan joven para ser ignorado en las redes sociales,  además de que tenía buen aspecto y eso podría ayudarle. —¿Cantarás esta noche para mi? — Se olvidó, dando un trago más de su bebida y una mirada tierna. ¿Sería suficiente para derretir el corazón del gigante de piedra?  —Anda, solo una vez — Rogó como una cría de cinco años, esperando obtener ese premio deseado. Su voz lograba calmarla en esos tiempos de ansiedad, arrullarla cuando las pesadillas llegaban  y sentir que la nostalgia del pasado no la abrumaría más. Así no se considerara el novio perfecto, era aquel que la salvaba del abismo y con eso tenía más que suficiente para sentirse en paz.


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Mensaje por Invitado el Jue Mayo 05, 2016 10:43 pm
Bohemian Rhapsody


Fleure, Fleure, Fleure, seguramente estas analizando todo lo que digo, incluso lo que no. Sabes que es posible que me meta en problemas. Mujer, que bien me conoces... Una sonrisa se lograba dibujar en su mente a pesar que no estaba demostrando algún tipo de reacción que determinara eso, al menos hasta que la francesa dejara al aire aquella advertencia sobre la mujer que se cruzaron. Podría jurar que sintió un piquete en la nuca, quizás, lanzado por alguna mirada asesina de la fémina mencionada. La castaña estaba tensa, lejos de su intento de querer sonar como alguien amenazante, podía notarlo en sus expresiones y ese modo de hablar. Opto por no hacerle preguntas sobre su momento de bloqueo en clases, pero no lo olvidaría, tenía planeado bombardearla después, cuando tuviera la guardia tan baja que ni siquiera su gran capacidad para cambiar de tema pudiese salvarla. —¿Tratas de seducirme, Cartier? Olvidalo, no es tan sencillo si vistes así— arqueó una ceja como si se tratara de un pequeño cachorro pidiéndole que le haga un mimo.  

Tyler no cantaba frente a un publico hace algún tiempo pero no porque no quisiera, solo pensaba que seguir ese ritmo de vida bohemia no le daría la estabilidad que esperaba y tampoco lo ayudaría a corregir sus múltiples adicciones. Amaba la música, pero el amor no era suficiente si no tenías dinero en los bolsillos. —Además estoy un poco oxidado— Bebió de su vaso mientras miraba el escenario. El sacrifical bar se destacaba por dos cosas, una por la calidad de alcohol y la segunda por dar oportunidad a algunos improvisados para hacerse conocidos, por supuesto, eso se veía los sábados, los viernes como ese aunque el micrófono fuera abierto, no era lo mismo. Se levantó pasando por el costado de la francesa, inclinándose un poco para susurrarle al oído. —Lo haré, pero respecto a lo de la chica...— su mirada se ancló en la chica de antes. —Mira el lado positivo, ella me mantiene al día para ti— beso su mejilla, apagando el cigarrillo en el cenicero que estaba en medio de la mesa, irguiéndose para acercarse al plató una vez que acabó quien estaba arriba.

Por supuesto lo que le dijo se había tratado de una broma siguiendo un poco su mecánica de juego, pero el problema era si ella lo entendería como tal o le rompería la cara de un buen derechazo al volver. No, tu no harías una escena, tu eres de las que se lo guardaría para después aunque te doliera. Medía sonrisa decoró su cara mediante pensaba en eso y coordinaba la canción que quería cantar para que pusieran la pista. Había un pequeño monitor en la parte de atrás hasta arriba donde salía la letra, pero él no la necesitaba, la sabía muy bien. La introducción iba empezando y se sentía algo ansioso. No era su estilo de música, no tenía su fiel guitarra, ni la banda que una vez lo acompaño... pero la tenía a ella mirándolo desde aquel asiento y eso era suficiente. ...If I lay here. If I just lay here. Would you lie with me and just forget the world? y así fue que no dejó de verla hasta que terminó, pensando que quizás había sido muy cursi. ¿Cuando se había vuelto tan complaciente? Él solo quería que se relaje y que olvide su mal día, tal vez por eso... Bajó con un salto de aquella tarima y en seguida a su paso aparecieron Ryan y la mujer de antes, a quienes ignoró. —No estuvo tan mal ¿cierto?— comentó como si nada mientras se aproximaba a ella.


*Canción — Pica este link.

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Mensaje por Fleure S. Cartier el Miér Mayo 11, 2016 4:26 am
All that I am, all that I ever was is here in your perfect eyes. They're all I can see, I don't know where confused about how as well, just know that these things will never change for us at all...

Ante su comentario, era tan obvio que habían más mujeres allá afuera que podían ofrecerle lo que ella quizás no, más sin embargo ahí se mantuvo tragándose ese orgullo que le causó previamente un pequeño malestar; escuchándole cantar tal y como ella se lo había pedido. Su piel se erizó al escuchar las primeras notas, identificando al instante la melodía que el tatuado estaba a punto de dedicarle. Tan enigmática y al mismo tiempo con un significado tan profundo para esa historia que construían juntos día con día, que le dio el crédito por haberla recordado. La primera vez que le escuchó pensó que era perfecta para demostrarle lo que a veces no bastaban con palabras, tomando esa épica canción para darle esa imagen a su, en ese entonces, descabellado sentimiento y quedándose así como una prueba infalible de que estaría a su lado incluso si las cosas no salían según lo planeado o si uno de los dos fallaba, el otro sería su sostén. En ese momento no pensó en nada más que en esa anestesia que lograba administrar con su timbre de voz, cerrando momentáneamente sus ojos para disfrutar mejor de ese instante. Así, hasta terminar y brindarle una amplia sonrisa mientras se acercaba de nueva cuenta a la mesa. Le fue sencillo asentir frenéticamente, dejando en vista que aquel acto le había encantado y así acceder a dejar en el pasado aquella insignificante broma; si es que lo era. — Me gustó, aunque pudo ser mejor, muchos agudos y así... —Contraatacó sin poder evitarlo, sirviéndose otra copa más del liquido dorado para pasarlo de forma breve y directa por su garganta, llevándose con ello su autocontrol.

Fleure siempre había pensado que las bebidas alcohólicas eran un medio para retirar de su cuerpo cualquier estrago que la acumulación excesiva de estrés le ocasionaba intencionalmente, aparte de sus maravillosas aspirinas. Pero el constante recuerdo de una época en la cual desvió este camino a grados alterados continuaban haciendo sombra en su presente, previendo así un inminente descontrol aquel día. Fácilmente podría terminarse aquella botella y pedir la siguiente... — Hay algo que no termina de convencerme de este lugar, pero me agrada. — Comentó vagamente mirando entre los decorativos de la mesa. Un plato de frutos secos y bocadillos salados llamó su atención, llevándose unos cuantos a la boca sin preguntar si eso podía hacerse. Después de todo era un bar con mayor afluencia masculina y no era para menos que algunos solo jugaran con los alimentos y personas ingenuas como ella cayeran en ese tipo de bromas, esperaba que no fuese así. —Así que... ¿Qué tan legal será eso que dices? —Murmuró después de un rato de sacar temas temas banales sobre cualquier tontería que se le ocurriera a su paso mientras los tragos se iban aumentando a su lista; carraspeó al sentir un cosquilleo inquietante en la sien y notar a un hombre observándoles con una mirada penetrante desde el otro extremo del bar. Eso solo hizo que la castaña arqueara una ceja antes de volverse hacía el castaño.—¿Quién es él? —Cuestionó se forma inmediata sin terminar de adentrarse en las miles de preguntas que estaba lista para lanzar; si aquel individuo les seguía mirando probablemente entraría en pánico con esa tonta idea de tener un psicópata que les seguía las espaldas como en la última película que había visto.

Se preguntó si realmente era buena idea adentrarse a un sitio desconocido que si, podía ser agradable y hasta cierto punto estaba desestresandose al grado de sentirse más relajada, pero conocía lo explosivo que su chico podía ser por lo cual andarse con cuidado tal vez fuese lo mejor. En ese entonces una especie de luces robóticas de diversos colores apuntaron al escenario, escuchando al animador por los altavoces el cual invitaba a todas las personas para que se adentraran en aquel concurso de improvisación artística nocturna; el premio, unas entradas a un juego de los Knicks contra los Lakers en una zona prestigiada del Madison Square Garden. La francesa soltó una carcajada de tan solo pensarse en ese raro espacio viendo un partido de baloncesto que sinceramente no le gustaba, así que desistió levantándose de la mesa mientras se disculpaba para asistir al sanitario, no sin antes darle una ultima mirada al hombre que le había mencionado a Tyler. Con calma, se adentró entre las mesas y un costado de la barra intentando ubicar con tranquilidad el cuarto de baño, pero todo cambió cuando la manzana de la discordia de la noche le golpeó el hombro con aparente asombro y arrojó a su desalineada vestimenta los restos de una margarita. —¡Qué te sucede, perra!— Exclamó entre dientes, soportando sus ganas de quitarle de un tajo esas falsas extensiones y el maquillaje salido de una fiesta de disfraces digna de Halloween. No era partidaria de las discusiones absurdas o de la violencia en ese caso, pero no estaba totalmente en sus cinco sentidos como para razonar al cien. Las cosas tenía que arreglarse de mejor manera aunque no tenía en mente de que se trataba con exactitud aquel comportamiento tan infantil de la susodicha cuando Fleure ni si quiera se había dignado a dirigirle mirada alguna, así que sin más preámbulos, sus delgados brazos le señalaron el escenario con una tétrica sonrisa que el gato de Cheshire le hubiese envidiado. Estaba lista, la acabaría de la forma más civilizada posible.

Solo había un detalle importante que ignoraba... Fleure Cartier cantaba como la mierda. No, no tan mal... Okay si, era terrible.


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